Pedro Ferreras renunció a la presidencia de la SEPI luego de haber perdido respaldo en el gobierno de José María Aznar, al tiempo que también decayó el peso del ministro de Relaciones Exteriores, Joseph Piqué, que lo introdujo en la SEPI en 1996, cuando el Partido Popular asumió el poder.
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Pero dos problemas parecen haber sellado la suerte de Ferreras: un polémico diferendo con los accionistas del núcleo duro de Iberia, integrado por el Banco Bilbao Vizcaya, Caja Madrid, Logista-Altadis, el Corte Inglés y Ahorro Corporativo. Este grupo reclama una compensación de 425 millones de dólares por la diferencia en el precio con que compraron 30% de las acciones y el valor al que se colocó el resto en la Bolsa en abril pasado.
En segundo lugar, Ferreras elaboró un proyecto de privatización para Radio Televisión Española que fue seriamente cuestionada dentro y fuera del gobierno. Adicionalmente, se vio salpicado por su intransigencia en el conflicto de Aerolíneas Argentinas, que mereció comentarios muy críticos por parte de las empresas y bancos españoles que operan en la Argentina.
Ferreras estuvo a cargo de las principales privatizaciones realizadas en España en los últimos cinco años, incluidas Telefónica y Repsol, y se estima que obtuvo un total de 25.000 millones de dólares. Sin embargo, su gestión fue acusada de falta de trasparencia por la oposición.
Reproche fuerte
Ayer, el portavoz del PSOE en el Congreso, Jesús Caldera, le reprochó haber causado «un enorme daño a los intereses del país», con su «pésima» y «desastrosa» gestión.
En su dimisión, Ferreras aludió a «motivos estrictamente personales» y al hecho de que «considera cumplida su labor» al frente del organismo de empresas públicas. Entre las empresas que actualmente gestiona la SEPI están la agencia «EFE», Radio Televisión Española, Alycesa (alimentación), Cetarsa (tabaco), Ence (celulosa), Hunosa (minería), Enausa (autopistas) y Expasa (agricultura).
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