Néstor Kirchner aceptó ayer, ya sabiendo que tendría toda la tarde libre para actividades varias, recibir por la tarde en el Hotel Copacabana Palace a Rosinha Matheus, gobernadora de Rio de Janeiro, y a su esposo Anthony Garotinho. El matrimonio fue el que pidió el encuentro, que rápidamente fue resuelto por el valet argentino que trabajó en la agenda presidencial de ayer, vacía luego de la partida de Luiz Inácio Lula Da Silva, a quien no le habrá caído bien esta reunión. Sucede que Garotinho, un izquierdista ex aliado de Lula, se perfila hoy como uno de sus principales opositores y serio candidato a enfrentarlo en 2006. Garotinho es un crítico acérrimo de la política económica de Lula, al que a veces suele comparar con Fernando de la Rúa, además de anticiparle al mandatario la suerte del fallido presidente aliancista. Para tener una idea de lo que el encuentro generó ayer en Brasil, una comparación válida sería que Lula Da Silva se reuniera en una eventual visita a Buenos Aires con Elisa Carrió en un aval implícito a sus críticas al gobierno argentino.
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La explicación de la delegación oficial de la argentina fue que el de Kirchner se trata de un gesto democrático de recibir a la oposición, tal como se hizo en Venezuela y en España (cuando recibió a José Luis Rodríguez Zapatero). Informate más
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