C omo siempre, se puede inventar cualquier explicación para justificar lo que pasó. La idea más popular viene siendo una mezcla en partes iguales de los efectos negativos de una suba en la tasa de interés, el incremento de las ganancias en las sociedades cotizantes y un mercado "sobrevaluado". Con ello, según sea un día de baja, de suba o mixto como el de la víspera, alcanza para explicarlo todo. Y si no alcanza, siempre queda la posibilidad de escudarse en el dato macroeconómico del día o en los conflictos globales. Con Exxon, Wal-Mart, Lockheed Martin, RJReynolds e IBM apuntalando las blue chips, a lo que podremos agregar la inesperada mejora en el índice de confianza que elabora el Conference Board, el de los manufactureros del ISM y la de la venta de nuevas casas, no puede sorprender a nadie que el mercado arrancara decididamente hacia arriba en la primera hora de operaciones, ganando casi 0,9%. Lo curiosos es que a partir de ahí fue casi como que las cosas se congelaron y los grandes índices quedaron prácticamente sin movimiento hasta las dos de la tarde. Ahí, sin ninguna novedad a la vista, los precios comenzaron a ceder casi sin descanso, para marcar los mínimos de la sesión 10 minutos antes del cierre. Si bien puestas de esta manera, las cosas guardan algún dramatismo, lo concreto es que cuando sonaba la campana el Promedio Industrial quedaba en 10.478.16 puntos mostrando un retroceso de 0,32%, en tanto el NASDAQ cedía 0,21%. En definitiva, una rueda casi "aburrida" que nada cambia lo que venimos viviendo desde que arrancó el año.
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