Quedó solito el conjunto Merval, luciendo un signo positivo que lo dejó en el centro de un escenario, donde el resto se peleaba por ver quién podía bajar menos. Y es que nuevamente se abrió la tierra bajo los pies de operadores del Nyse, que vieron una rajadura de más de 2 por ciento en el Dow Jones y con datos bancarios para la pesadumbre sistemática. El Bovespa quiso jugar en otra esfera y hasta llegó a subir como 1,5 por ciento, para después plegarse al líder y quedar abajo en 0,6 por ciento. México acusando 1,3 por ciento de derrape y, emergiendo entre todos, un humilde desarrollo de Buenos Aires que consiguió aferrarse al signo favorable. Con mínimo en 1.909, con máximo en 1.933, el cierre halló al mercado fijando «1.922» unidades.
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Y con eso, aportando 0,65 por ciento de suba a la nómina principal. El dato del repunte en «petróleo» y alentando a especies relacionadas, resultaron la clave de la buena resistencia. Tenaris aportó 1,4 por ciento de suba a la suma ponderada general, lo que aseguró el piso y le dio cierto vuelo corto, para anotarse con mejoras.
En un marco que no deja de estar contraído, al fin de cuentas siendo baluarte para resistir por la escasez de oferta (y dando la impresión de mercado «seco» en vendedor), el desarrollo fue así pesado, con lentitud en los negocios y para totalizar apenas 41 millones de pesos de efectivo, en acciones. También en el segmento «cauciones» resultó mortecino, con algo más de 93 millones de pesos, cerrando el circuito de un mercado local que se ve con caudal resumido de órdenes.
La inquietud es por ver cómo se podrá volver a atajar, de ondas exteriores que se iniciaron en la semana con pésimos augurios. La primera rueda salió adelante, el resto está dentro de lo «condicional». Y la Bolsa, con chaleco.
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