La rueda del viernes podría haber sido mejor. Con un volumen de apenas 500 millones de acciones en el mercado tradicional y 674 en el electrónico, hubiera sido fácil que los pocos inversores que decidieron seguir mirando el mercado, en lugar de tomarse un largo fin de semana hubiesen presionado los precios más arriba. Sin embargo, para cuando sonaba la campana en la abreviada sesión del viernes, el Promedio Industrial apenas si ganaba 0,02%, quedando en 10.522,23 puntos, en tanto el NASDAQ cedía 0,03%. Si bien estos últimos números pueden dejar cierta sensación de desasosiego, no hay que perder de vista que en la corta semana que acaba de terminar, las Blue Chips alcanzaron a trepar 0,6%, en tanto el índice del mercado electrónico subió 1,5%. Con pocas noticias relevantes y apenas un par de balances dignos de mención, es interesante señalar que la suba de casi 3% que experimentaron las empresas de segunda línea (englobadas en el índice Russell 2000) sugiere que hubo un verdadero posicionamiento hacia el extremo más riesgoso del mercado por parte de los inversores. Con el petróleo trepando a u$s 49,5 por barril; la tasa de los treasuries de 10 años subiendo 5 puntos básicos, a 4,29%, y el dólar, que marcó un mínimo histórico frente a la moneda europea, la suba de esta semana puede ser tanto un rebote frente a las pérdidas de la semana anterior como una apuesta a que las ventas navideñas superarán lo visto en 2003, o el reflejo de cualquier otra cosa. En definitiva, el mercado subió sin que pudiera ser definido ningún factor relevante con que justificar dicho movimiento.
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