20 de marzo 2001 - 00:00

Una Bolsa al rojo vivo tuvo amianto

Una Bolsa al rojo vivo tuvo amianto
Las estadísticas dirán que la Bolsa local ayer bajó, pero si se pondera en qué caldera se debió cocinar la rueda inicial, revolviendo la incertidumbre y con el fuego vivo de la suba del riesgo-país y de la tasa de interés, se puede afirmar que el mercado de títulos privados estuvo mucho más sólido que lo dejado como saldo.

Porque perder cerca de 2 por ciento en el Merval es como una de tantas jornadas comunes, y que se haya bajado menos aquí que en Brasil robustece esa idea. Cómo se pudo llegar a poseer tal capa de «amianto» para que el fuego no la calcinara, y de qué modo se consiguieron papeles refractarios al calor, ya pasa por la intuición de que volvió a existir esa suerte de red de amortiguación: originalmente implementada para dar «positivo», pero ayer era demasiado.

PC como eje

Y solamente se consiguió un efecto paracaídas que la hizo descender suave. Pensar que estuvo librada a las fuerzas del mercado implica imaginar que existieran interesados en tomar papeles de riesgo, cuando los de renta fija se caían sin remedio: una utopía.

Sin embargo, existió la toma de posiciones, de ese modo tan sugestivo y poco imaginable.

La plaza de PC resultó eje determinante, su levantada de última parte abrevió un nivel general que estaba en 2,4 por ciento de baja y lo convirtió en 1,9 por ciento.

Hizo 5,2 millones de papeles y resultó el alerón estabilizador. La otra cara, Grupo Galicia y su baja a pique, con 6 por ciento. Volumen en $ 25 millones. Afuera, todo hervía...

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