La mayor parte del tiempo, los principales sectores del mercado bursátil tienden a moverse en sintonía. Así, lo habitual es ver que el NASDAQ, el Dow y el S&P 500 terminen las semanas del mismo lado ganador o perdedor. No es que sea particularmente importante si esto no ocurre, pero resulta ser cuando menos una señal de alerta sobre los cambios de cartera y posicionamiento que han estado tomando los inversores. El 2% que perdieron las Blue Chips en las últimas cinco ruedas, frente a 0,5% que ganaron los papeles tecnológicos, puede ser visto entonces de varias maneras. Para algunos, es una señal de que estaría creciendo la "apetencia de riesgo", apostando a una recuperación de los precios de las acciones. Para otros, en cambio, teniendo en cuenta que los papeles más chicos cedieron 2,4 por ciento en estos días, que la tasa de los treasuries a 10 años bajó de 4,26% a 4,12%, que el dólar trepó de u$s 1,34 a u$s 1,26 por euro y que el petróleo descendió de u$s 50,96 a u$s 48,67 por barril (es decir, se buscó refugio en la tasa, ingresó dinero del exterior y mejoraron las expectativas inflacionarias a futuro), lo que vimos fue nada más que un simple "ajuste" que "acercó" la pérdida que registran los tres grandes indicadores del mercado a lo largo del año (el Dow -6%, el NASDAQ -9,1% y el S&P 500 -4,8%).
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El tiempo dirá quién tiene razón, mientras lo concreto es que 0,48% que cedió este viernes el Dow al cerrar en 10.140,12 puntos, marca la segunda vez consecutiva en que una buena rueda es abortada en las últimas horas de operaciones, sin que medie nada más que el propio nerviosismo de los inversores para explicarlo.
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