8 de octubre 2002 - 00:00

Una caída que no cede ni un ápice

Una caída que no cede ni un ápice
Con cada nueva baja del mercado, menos y menos explicaciones que tengan algún significado se pueden ensayar. En ningún otro lugar es tan patente esto como en el epígrafe de estas columnas, donde en apenas dos líneas se debiera poder sintetizar la jornada bursátil. ¿Qué decir? ¿Que una y otra vez el mercado baja porque sí? La verdad, a esta altura, esta sería la apreciación más verdadera. Pero la gente no se contenta con tan poco cuando hay que explicarle por qué pierde dinero (distinto es el caso cuando gana), y tal vez esto tenga que ver con nuestra incapacidad para admitir nuestra propia estupidez. La baja que tuvieron ayer las acciones no es numéricamente relevante. Apenas 1,4% que perdió el Dow, al cerrar en 7.422,84 puntos, y 1,91% para el S&P 500. El problema es que jornada arrancó en positivo a pesar de un cúmulo de noticias adversas y se mantuvo más o menos así hasta pasadas las 13.00. De ahí en más, y sin ningún motivo puntual, el mercado empezó a ceder posiciones para terminar prácticamente en los mínimos del día. Alguien podrá culpar al temor que despertaba lo que podría llegar a decir el presidente Bush en su discurso recordando el primer aniversario del inicio de la acción armada contra el régimen talibán, otro hablará de algunos rumores acerca de los números que anunciarían Yahoo!, Juniper y especialmente General Electric en los próximos días, o los datos macroeconómicos del viernes, pero lo cierto es que, llegado un punto, no había "más piso". Tal vez en la jornada de hoy y/o la de mañana las cosas mejoren, pero la verdad es que estamos entrando en la temporada de balances, y si algo es seguro es que el nerviosismo no ha disminuido ni un ápice. Algo para recordar: el fondo de los mercados bajistas se caracteriza por la depresión, no por el nerviosismo.

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