15 de septiembre 2006 - 00:00

"Una concertación de obedientes no sirve"

Miami (especial) - El ex ministro Roberto Lavagna advirtió, frente a un auditorio de empresarios, banqueros y funcionarios internacionales, que su proyecto político era una concertación democrática, no la de los obedientes (en referencia a la que promueve el gobierno de Néstor Kirchner). Durante una convención organizada por el periódico «The Miami Herald» sobre «Competitividad de América latina en la economía global», reiteró ayer su desconfianza hacia el presidente venezolano Hugo Chávez.

Tras describir los logros de su gestión y los desafíos que enfrenta la Argentina, pidió no detener el proceso de reformas, y dijo que «no podemos ser conservadores». Respecto de los fracasos en las negociaciones comerciales, sostuvo que el mantenimiento de los subsidios en EE.UU. y Europa es la clave.

  • El gran cambio

  • Además del ex ministro de Economía participaron Carlos Gutiérrez, secretario de Comercio de EE.UU.; Thomas Shannon, responsable para América latina del Departamento de Estado, Manlio Fabio Beltrones, presidente del Congreso de México y Everett Eissenstat, asistente del representante comercial de EE.UU. para las Américas.
    Estas fueron sus principales declaraciones ayer en EE.UU.   

  • El gran cambio de 2002 fue hacer del superávit fiscal un factor esencial para liberarse de ataduras en política económica; llevar adelante una reestructuración de la deuda basada en la sustentabilidad y en la relación entre el crecimiento y la capacidad de pago; y atraer inversiones locales y extranjeras, sobre la base de una sociedad con mejoras permanentes en su poder de compra. ¿Tiene sentido detenerse ahora? No debemos quedarnos con lo que ya conseguimos; no podemos ser conservadores.   


  • Nosotros trabajamos por una concertación en serio, popular y democrática. No la de los obedientes, sino la que expresa nuevas aspiraciones de los argentinos, porque merecemos más.

  • Las trabas que están surgiendo en materia de negociaciones comerciales entre los países de América no se trata de una cuestión ideológica, sino de razones que tienen que ver con las posibilidades reales de hacer negocios.   

  • En la medida que Estados Unidos mantenga subsidios a los productos agrícolas y mercados cerrados, tal como también lo hace Europa, no se estarán generando las condiciones para que la Argentina y Brasil, entre otros países de la región, puedan sumarse a otras instancias de integración comercial.   

  • Hugo Chávez nos asombró con su primera propuesta cuando ingresó al Mercosur, esa idea de crear un ejército sudamericano. Pero ahora debemos tener con él una muy especial prudencia, porque su hipótesis de que el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York fue un operativo planificado por las propias víctimas no sólo roza el ridículo, sino que puede tornarse peligrosa. Lo mejor es no estar cerca de él y espero que, a partir de ahora, la Argentina le ponga una prudente distancia. Bienvenida Venezuela, pero cuidado con Chávez.
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