Nueva York (ANSA) - El mercado mundial del automóvil está en crisis, y el anuncio de DaimlerChrysler sobre su intención de despedir a 9.500 trabajadores de su división Mitsubishi es sólo una última y drástica señal.
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Pero la crisis arranca de más lejos, de los últimos meses de 2000. Un año particular, marcado por el boom de las ventas al comienzo y que vio luego cómo el volumen de negocios cedía paulatinamente hasta hablar de crisis abierta en el último período.
En diciembre de 2000, General Motors anunció despidos para 15.000 personas. Pocos días después, General Motors y Ford anunciaron el cierre de plantas de producción norteamericanas. En el mismo período, General Motors eliminó algunos modelos históricos, entre ellos el Oldsmobile, y suspendió temporalmente a 14.400 empleados.
Confirmación
Ford suspendió la producción en dos establecimientos de Ohio, dejando en su casa a 4.150 obreros. Constatando la crisis de fines de 2000, los analistas esperaban los datos de principios de 2001, que confirmaron sustancialmente la marcha negativa del mercado del auto. A comienzos de febrero, AutoNation, el mayor revendedor de vehículos en Estados Unidos, anunció su intención de redimensionar las órdenes de nuevos vehículos, refiriéndose en particular a los modelos de Ford, GM y Daimler-Chrysler. «Sobre la base de nuestras previsiones -había declarado Mike Maroone, director general de AutoNation-, el mercado norteamericano de vehículos sufrirá una flexión de 10 por ciento.»
Según las previsiones, para 2001 se venderán entre 16 y 16,5 millones de autos, respecto de los 17,4 millones de 2001.
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