Prácticamente, podemos decir que alrededor de las 13 la sesión se "dio vuelta como un guante". En contra de lo esperado por gran parte de los inversores, la jornada arrancó en negativo, rompiendo una tradición que marca que esta semana tiende a ser positiva ya sea porque es la primera del semestre, por su corta duración, por el espíritu patriótico y optimista que impone el 4 de julio, o por el motivo que se quiera. Como suele ocurrir, parece más fácil explicar por qué el mercado retrocedía que por qué subió. Por ejemplo, podemos aducir que lo de la mañana fue la simple continuación del movimiento bajista del viernes, o que los datos del ISM y los del gasto en la construcción dieron un baño de agua fría a los que esperaban ver una expansión en la producción manufacturera o que la construcción continuara siendo el motor de la economía. Más cuestionables son los argumentos para explicar la recuperación. Mientras que para algunos fue simplemente que la línea de los 1.600 puntos del NASDAQ es una barrera infranqueable desde la cual el mercado siempre habrá de rebotar, otros prefirieron enfocarse en los resultados del juicio que emprendieron inversores en papeles de la nueva economía contra Merrill Lynch. La sentencia de la Justicia a favor de la empresa declarando que quienes perdieron dinero apostando a las "punto com" eran especuladores de alto riesgo impulsó poco más de 3% las acciones de la mayor casa de Bolsa del mundo, lo que contagió a otros integrantes del sector financiero. Dejando de lado los cuestionamientos que se pueden hacer a estas dos líneas de pensamiento, lo cierto es que al final del día el Dow trepaba 0,62%, quedando en 9.040,95 puntos, mientras que el NASDAQ subía 1,07%.
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