Normalmente, quienes invierten sus ahorros en acciones emplean mucho de su tiempo analizando los estados contables de las sociedades. Si bien no está demasiado claro hasta qué punto esto sirve para ganar dinero (no existe ninguna vinculación directa entre ambas actividades), de todas formas la interpretación y el descifrado de los secretos contables han sido una de las herramientas más valiosas. "Ha sido" porque en los tiempos que corren, parece que los inversores deberán actualizarse con una práctica tanto o más valiosa: el análisis y la interpretación de los partes de guerra. El problema es que a pesar de los numerosos "parlanchines" (es difícil llamarlos especialistas), todavía no hemos podido encontrar ninguna escuela que enseñe esta especialidad. Arrancando muy tímidamente, el mercado comenzó a repuntar casi en coincidencia con un breve discurso del presidente Bush afirmando que "la coalición prevalecerá"; prácticamente al mismo tiempo la prensa comenzaba a hablar de un alzamiento en contra de Saddam Hussein en la ciudad de Bassora. Sin nada más que esto a favor, las acciones comenzaron a subir, dejando de lado el derrumbe que tuvo el índice de la confianza de los consumidores, que tocó el punto más bajo de los últimos diez años, la caída en la venta de propiedades y la feroz derrota que tuvo el presidente en el Congreso (donde cuenta con mayoría absoluta) al conseguir apenas la mitad de los fondos que había solicitado para solventar la acción de guerra. Trepando casi 1,5% en lo mejor del día, para cuando sonaba la campana de cierre, el Dow quedaba en 8.280,23 puntos acotando la mejora a 0,8%. ¿Fue (bursátilmente) una jornada victoriosa? La verdad es que no, pero tampoco fue una derrota.
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