Parece ser que el gobierno uruguayo se cansó de recibir protestas, como consecuencia de que los clubes de ese país hacían «vista gorda» a la hora de ser utilizados como trampolín para efectuar triangulaciones en las transferencias internacionales (fundamentalmente a España e Italia), que se realizaban por jugadores de fútbol en su mayoría argentinos y brasileños. Por esta causa aprobará esta semana un impuesto de 5% a la transferencia de estos deportistas.
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El trámite era bastante simple: si un club argentino realizaba una venta de un jugador a Europa, simulaba venderlo previamente a una entidad uruguaya a menor valor, que a la postre era la encargada de otorgar el pase internacional al precio real ¿Qué ganaban? Muchísimo dinero porque en Uruguay las transferencias de jugadores -hasta el momento-están libres de impuestos, según lo establecía la ley de Presupuesto. En cambio, en la Argentina deben pagar más de 20%. Protestas
Esta situación que provocó encendidas protestas, generalmente de los gobiernos de los países limítrofes al Uruguay, que con ese proceder veían (o vislumbraban) que se evadían impuestos por las ventas realizadas, y los jugadores evitaban que les fueran aplicadas las retenciones que por ley exigen las reglamentaciones de cada uno de los países. Sólo se beneficiaban los clubes uruguayos que se prestaban a la maniobra percibiendo un porcentaje (mínimo de la venta).
Muchas fueron las transferencias que se realizaron a través de ese proceder, entre ellos los pases de Rubén Capria (al Cruz Azul de México) y Matías Almeyda (a Sevilla) o los casos de Gastón Sessa -que recaló en River y su pase pertenece a Racing de Montevideo-Diego Capria, Chacarita, y Angel «Matute» Morales (a Cruz Azul).
Los dirigentes uruguayos prometieron en reiteradas oportunidades que el problema se iba a solucionar, pero la presión de algunos clubes (beneficiados con este mecanismo) hacía que la determinación se dilatara más de lo previsible.
Finalmente la información -proveniente de Montevideo- indica que «el gobierno uruguayo aprobará en las próximas horas un impuesto de 5% a las transferencias de jugadores de fútbol» para evitar maniobras que por un lado resultan antideportivas, porque los derechos federativos, en realidad no son del club que los transfiere desde Uruguay. Así lo informó el ministro de Deportes, Jaime Trobo.
Sin margen
Cabe recordar que en la Ley de Presupuesto aprobada por el Parlamento a fines del año 2000, se incluyó la creación de un impuesto de hasta 10% a todas las ventas que realizan clubes uruguayos, dejando en manos del Ministerio de Deportes la determinación de la tasa que gravará -en cada caso- estas operaciones.
Ahora, el ministro del área, Jaime Trobo confirmó que el Poder Ejecutivo aprobará esta semana una tasa de 5% que será recaudada por la Dirección General Impositiva, que no dará margen a interpretaciones o especulaciones y que se fija un porcentual fijo e inamoviblepara todo tipo de transacciones, provengan de donde sea. Una manera de evitar la evasión y poner las cosas en regla.
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