8 de marzo 2002 - 00:00

Uruguay sigue devaluando

Los uruguayos están enojados con la Argentina porque consideran que nuestra crisis económica los hizo tambalear, aunque ya están recuperándose bien, y les hizo perder la categorización financiera internacional de investment grade justo cuando Estados Unidos los está invitando, al igual que a Perú, a sumarse al ALCA, un tratado de libre comercio al que está a un paso de agregarse sólo Chile en Sudamérica.

•Retracción

Pero además alarma a los uruguayos que la devaluación en la Argentina retrajo mucho el ingreso de divisas por turismo, sobre todo en Punta del Este. También traba sus exportaciones a la Argentina y favorece las de ésta sobre el vecino país. Asimismo, nuestra devaluación ha favorecido tanto a exportadores argentinos que éstos les amenazan con mejores precios en mercados donde ambos compiten, por caso en carnes. El turismo brasileño nunca superó 10% del proveniente de la Argentina y también desde allí los amenaza una asunción al poder del semisocialista Lula.

O sea, un castigo imprevisto desde varios flancos para los orientales.

Pero ya han adoptaron medidas y las están cumpliendo. Una de ellas fue devaluar su propia moneda en forma más acelerada a 2,4% mensual que estiman menos doloroso internamente (y menos costoso para sus 2.500 millones de dólares de reservas) que dejar abierta una flotación libre del dólar que podría írseles de las manos.

Calculan así que hacia fin de año, cuando vuelva la temporada de vacaciones, habrán devaluado 25%. No es suficiente frente a 100 por ciento que devaluó la Argentina pero será algo, piensan.

Hoy Uruguay se hizo sumamente caro para los argentinos. Una comida en un buen restorán en Punta del Este no baja de 70/80 pesos nuestros por persona y los impuestos -que exageraron los uruguayos en subirlos-se han tornado prohibitivos para quienes compraron viviendas de veraneo en la época dulce de la convertibilidad. Un paquete de cigarrillos que en la Argentina vale $ 1,70, en Uruguay sale 4 pesos y el aeropuerto no encontró mejor momento que elevarles ahora la «tasa de embarque» a 45 pesos nuestros.

Si les hicimos un daño colateral con nuestra crisis nos lo están cobrando con creces los vecinos aunque tengan la contrapartida de la notoria reducción de turistas.

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