El diputado nacional de Propuesta para el Cambio, Mauricio Macri, dijo ayer que «la crisis energética recién comienza», y advirtió que si las autoridades «no diseñan un plan y ponen manos a la obra, marchamos hacia un inevitable colapso».
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También sostuvo que «es inconcebible que siendo un país productor, nuestra perspectiva actual apunte a la importación de petróleo dentro de dos o tres años».
Macri recordó que desde hace tres años viene advirtiendo que «vamos hacia un cuello de botella en cuanto al abastecimiento de energía, sustanciado en los déficits de reservas y producción de gas y petróleo, y la generación, transporte y distribución de energía eléctrica».
Por su parte, el ministro Julio De Vido contestó ayer que quienes cuestionan la política energética oficial «no tienen una sola idea ni un solo plan alternativo al que presentamos nosotros el 11 de mayo de 2004, ni tienen idea de cómo mejorar y optimizar el sistema eléctrico».
«Su único objetivo es que fracase nuestro plan, pero no vamos a fracasar», enfatizó el funcionario al participar en Quilmes de un acto inaugural de un nuevo distribuidor en la autopista Buenos Aires-La Plata.
Pronósticos
El ministro se refirió a «aquellos que cuando tuvieron que gobernar no hicieron nada y ahora devenidos en pseudoespecialistas de energía vaticinan nuestro fracaso». Si bien De Vido no dio nombres, en los últimos días varios representantes de la oposición, incluyendo al ex ministro Roberto Lavagna, pronosticaron dificultades para el crecimiento económico debido a la crisis energética.
En tanto, empresas industriales y energéticas siguieron reclamando ayer la reglamentación de la Resolución 1.281 de la Secretaría de Energía, que obliga a los grandes usuarios con consumos superiores a 300 kilovatios de potencia a conseguir electricidad fuera del sistema nacional, para el consumo que exceda lo demandado en 2005.
La medida, que rige a partir del 1 de noviembre, no explica cómo se garantizará a la industria una cantidad de energía igual a la de 2005. Tampoco aclara si se le cortará el servicio o se aplicará un sobreprecio a los que consuman por encima de lo que gastaban en 2005. Entre otras cosas, además, no está claro cómo se repartirá el costo de los equipos de autogeneración que podrían utilizar las industrias.
Se entiende que el gobierno apuesta sobre todo a que algunas centrales térmicas amplíen su capacidad de producción y que para eso se alentaría con precio libre que pagarían grandes usuarios, con el criterio de que para éstos es mayor la pérdida por acotar la producción que por pagar más cara la energía.
No obstante, según técnicos del área sólo habría tres centrales en condiciones de ser ampliadas, convirtiéndolas en ciclos combinados ya que actualmente sólo utilizan gas y pueden agregar una turbina a vapor. Es el caso de una central de Repsol YPF ubicada en el yacimiento de Loma de La Lata y otras dos operadas por Pluspetrol y Capex, también en áreas gasíferas.
No obstante, tampoco está reglamentado que la energía que se agregue a partir de ahora tendrá el precio libre, aunque esta idea fue comunicada en varias ocasiones por funcionarios del gobierno.