30 de enero 2003 - 00:00

Variantes

(El periodista dialoga en Punta del Este con un alto personaje del entorno de Carlos Menem.)

PERIODISTA: ¿Cómo ve Menem esta larga disputa de estrados judiciales a que lo lanza Duhalde en el orden nacional y Felipe Solá en el provincial?

Menemista: En primer lugar lo distrae de lo que a él le gustaría hacer ahora que es conversar más con los equipos técnicos porque está convencido que de una manera u otra el 26 de mayo a las 7 de la mañana está sentado en el que era su despacho presidencial en la Casa Rosada.


P.:
Claro, le quedaría para interiorizarse sólo una semana, del 18 de mayo al 25 en que asumiría, obvio si gana.

M.: Está convencido y nosotros estamos convencidos que gana en primera vuelta el 27 de abril. Pero igual el tiempo es breve hasta asumir por el desastre de país que recibirá y querría ir ajustando ahora. Le gusta lo que oyó de Mauricio Macri en la Capital Federal, que tendrá elección en setiembre u octubre pero ya tiene equipos técnicos trabajando a pleno en consulta con él.


P.:
Supongamos que las decisiones judiciales no lleguen a tiempo y que lo obliguen a aceptar la encerrona que le armó el congreso duhaldista y vayan 3 candidatos justicialistas con partidos distintos para no ser postergada la elección del 27 de abril ¿por qué opta?

M.: Eso que dijo Duhalde de que a Menem le conviene postergar los comicios del 27 de abril es una pavada o un deseo. Cuanto más tarde en asumir peor país recibirá. Está preparado para el 27 de abril.


P.:
No lo dudo pero ¿cómo? ¿con qué partido en caso extremo?

M.: El cree y nosotros le informamos en detalle que la Jus t i c i a no puede avalar las terribles violaciones al Derecho, directamente a la Constitución nac i o n a l , que hubo en Lanús. Pero le repito que estamos preparados para toda eventualidad. Hay partidos alternativos si se cumple esa vergüenza de Duhalde de mandar a la abstención al Partido Justicialista como tal. Primera vez en la historia que un peronista dispusiera eso como nos hacían antes los militares y el radicalismo. Partidos tenemos. Conservador Popular, que usó Héctor Cámpora y Solano Lima en 1973 cuando tampoco dejó ir al Partido Justicialista a la elección aquel general Alejandro Lanusse. Otra variante es Partido Laborista de Cipriano Reyes, más glorioso todavía porque fue la base y el partido del propio general Perón en 1946 para arrasar a aquella «Unión democrática» donde se agruparon todos. Es difícil engañar a la gente cuando sabe qué quiere votar. Cualquier sigla bastaría. Por supuesto que a Menem lo avergüenza que dentro del propio peronismo no le dejen usar la sigla de Partido Justicialista y por eso pide algo tan lógico como una interna para dirimir a quien le corresponde. Pero, en definitiva, le serviría mucho más a los duhaldistas que sólo escudándose así lograrían alguna relevancia en las urnas. Porque es cierto que los peronistas añoramos nuestros símbolos, porque hemos luchado por ellos, porque tienen derecho a usarlo los que los propios peronistas designemos en una democrática interna partidaria. ¿Se imagina cuántos votos recibiría Kirchner si fuera como Partido Conservador Popular como Cámpora en 1973? ¿O Felipe Solá como Partido Laborista? Menem gana con cualquier trampa en contra. Calcule que como «Justicialista», con escudo, banda y todo a Duhalde no lo votaron en 1999 frente a De la Rúa. Dos años después lo votó sólo 1 de cada 5 bonaerenses para senador y en 1997 su esposa, con la misma tradición peronista en las boletas, perdió frente a Graciela Fernández Meijide.

P.: Está bien, pero dígame ya sin alternativas en el momento final porque no hay otra ¿Partido Laborista o Conservador Popular?

M.: Creemos que no puede avanzar tanta vergüenza y que Menem irá como Partido Justicialista porque gana en todas las encuestas reales, porque es lejos el preferido del partido y lo prueba que le teman tanto enfrentarlo en una interna abierta. Creo que la Justicia le reconocerá todo eso o sentaríamos un precedente muy grave en la vida política argentina. Si en una remotísima posibilidad no fuera así o no dieran los términos el propio Carlos (Menem) resolverá. A mí personalmente me parece que frente a la opción extrema me gustaría Partido Laborista y rememorar la gesta gloriosa de 1946 con la diferencia que enfrentar a todos ahora tiene el ingrediente de tener entre los «contras» al duhaldismo.

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