2 de febrero 2005 - 00:00

Venezuela vende nafta más barata

Alí Rodríguez
Alí Rodríguez
La jornada del presidente venezolano, Hugo Chávez, en Buenos Aires comenzó puntualmente a las 10, cuando llegó a la Casa de Gobierno para reunirse con Néstor Kirchner. Prudentemente los organizadores pusieron un límite horario flexible para el encuentro, ya que de los 45 minutos habituales que se destinan para este tipo de cruces, la hora límite fue fijada a las 12. Chávez utilizó completamente sus dos horas con Kirchner, y juntos cruzaron los tres ambientes que separan el despacho presidencial del Salón Blanco, donde dieron sus primeros discursos públicos. Kirchner fue escueto y agradeció los acuerdos firmados. Chávez se tomó una media hora para dar sus primeras «explicaciones bolivarianas».

Terminados los mensajes, comenzó el almuerzo en la Casa de Gobierno. Invitados al evento estuvieron Roberto Lavagna, Daniel Scioli, Julio De Vido, José María Díaz Bancalari y Carlos Zanini desde el bando oficial, mientras que rodearon a Chávez su canciller,Alí Rodríguez (el negociador venezolano que armó el negocio de PDVSA en la Argentina), y el ministro de Hidrocarburos, Rafael Ramírez Carreño. Una hora duró la comida, en base a pollo, donde se vio a un Kirchner silencioso y a un Chávez eufórico con su lectura de la noche del lunes: «La hora de los pueblos», de Juan Domingo Perón.

Terminado el almuerzo, comenzó el viaje de la comitiva al puerto primero ( donde se despidió a las primeras 1.000 vaquillonas embarcadas a Venezuela), para luego llegar al acto comercial central de la visita de Chávez a Buenos Aires: la inauguración de la estación de servicio de PDVSAENARSA, en avenida Del Libertador al 8300. Lo primero que sorprendió del evento fue lo ecléctico del público citado para el acto. Circulando en el nuevo establecimiento estaban empresarios como Oscar Vicente (Petrobras) y Santiago Soldati, junto con delegados del movimiento piquetero Barrios de Pie (que llegaron en micros especialmente facilitados para el evento), seguidores de Hugo Moyano, militantes transversales y la anfitriona Alicia Castro.

Chávez se dio el gusto de inaugurar la estación cargando nafta a un verdadero clásico: el ministro de Agricultura de Buenos Aires y amigo personal de Felipe Solá, Raúl Rivara, aportó al evento un legítimo «El Justicialista», un ejemplar del modelo que en los días de la segunda presidencia de Perón se construía en Córdoba con componentes nacionales, salvo el motor, que es marca Porsche. Haciendo fila para que el venezolano cargara nafta se ubicaba una original «Cupecita» conducida en su momento por Juan Manuel Fangio y un Torino manejado alguna vez por Luis Rubén di Palma. Lo primero que sorprendió en la nueva estación de PDVSA fueron los precios y los nombres del combustible que se ofrece al público. Todas las naftas, llamadas Tango, cuestan un promedio de 3% menos que las del resto del mercado (1,969 la ecotango, 1,879 la supertango, 1,679 la comuntango y 1,419 la dieseltango); una curiosidad, teniendo en cuenta que el proveedor es Repsol YPF.

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