Viaja misión argentina a Brasil por nuevo conflicto
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Miguel Campos
La norma implementada por Brasil es producto de una fuerte presión del gobierno hacia los molinos y del lobby de éstos con su gobierno por supuesta competencia de las harinas argentinas. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva tiene la presunción de que a su país ingresa harina pura en lugar de la anunciada harina premezclada e indican que este hecho perjudica sus industrias locales. El fundamento brasileño se sustenta en que para los argentinos las diferencias son abismales, ya que las exportaciones de harina pagan retenciones de 20%, mientras que las premezclas pagan 5%. Los funcionarios brasileños sospechan que los importadores de sus país falsean el ingreso de contenedores con premezcla cuando, en realidad, contienen harina. El freno de las exportaciones provoca un serio perjuicio a los molineros argentinos. De hecho, más de 40 industrias ya han desaceleradosus tareas como señal de que el freno de las exportaciones de harina a Brasil afecta a toda la industria.
«Esto es el resultado de una nueva maniobra de los molinos brasileños, que intentan, una vez más, penar las importaciones de este producto, y se origina en una simple disposición aduanera que traerá como consecuencia agravar el déficit que tiene la Argentina en el comercio bilateral de 4.000 millones de dólares anuales», habían advertido, la semana pasada, los molineros. España agregaba ayer que «la venta de premezclas está consentida y aprobada por la Organización Mundial de Aduanas. Ahora, los molinos dejaron de mandar su producción. Brasil debe reconocer el certificado de bromatología de origen que rige como un reconocimiento mutuo en este tipo de transacciones», decía el empresario.
La misión de Economía no será sencilla frente al secretario de Comercio Exterior de Brasil, Ivan Ramalho, ya que deberá defender exportaciones de harina que representan 60% de las colocaciones del producto argentino, pero, a la vez, recibirá preguntas por la próxima campaña de trigo, que volvería a caer en volumen generando un nuevo «cuello de botella» para las compras brasileñas. Esto implicaría una mayor complicación para los brasileños, quienes no descartan reclamar la rebaja o la eliminación del arancel común del Mercosur para el cereal.
En tanto, los molineros, que generan ingresos por u$s 50 millones anuales por ventas de harinas, esperan sobre el fin de semana solucionar su conflicto.



