El nivel de cota anterior, en los 509 puntos, se superó con facilidad en un pasaje del mercado donde los impulsos anteriores todavía duraban. Se alcanzó a testear otro techo, inédito para estos tiempos, de «518» puntos. Y eso fue todo. Los pasos siguientes ya estuvieron atados a lo que sucedía en otros canales, especialmente en un dólar que se reanimó de golpe, en función de amagos de dolarizaciones que tendieron a crear nervios donde había calma. Y el mercado estaba caminando de bien para arriba, en su tendencia de estas semanas, como para poseer una capa nada despreciable de «crema» en sus cotizaciones. La exposición al riesgo era bastante mayor, inclusive por una natural «toma de utilidad» que venía encontrando vallas para impedirse, y la suba se continuaba, sin la debida filtración.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Si debía aparecer algún causal para desatar las ventas, en un día donde estaba fuera de circuito la inversión exterior, por el feriado de Wall Street, los sucesos sobre el dólar cumplieron su cometido. El derrape fue continuado, hasta llegar a un piso de «489», para concluir algo más arriba -en «491» puntos- pero con una brecha de 3,5 por ciento en el Merval clásico y que se amplió al 4,5 por ciento en el argentino. Solamente el Burcap mostró mayor resistencia, con menos de 2 por ciento de caída, en una jornada donde los mercados referentes tuvieron leves procesos de alza. Quedó así Buenos Aires condenada a su propio clima inestable, pagó peaje por las notorias subas previas y todo quedó en condición precaria.
Dejá tu comentario