La Cámara de Diputados avanzó un paso más ayer en la pelea Nación-provincias y aprobó el proyecto para coparticipar el impuesto al cheque. En una sesión caótica, el PJ, por indicación de los gobernadores, consiguió sancionar el proyecto. Los diputados eligieron votar un proyecto propio y no el sancionado por el Senado, para no convertirlo en ley. Sirvió como instrumento de presión contra el gobierno para acompañar el reclamo de los gobernadores. Pero frenó una fuerte recuperación que venían desarrollando los títulos argentinos en el exterior. El Global 2008, que subía 6% a 47,5 dó-lares, vio esfumar en minutos esa ganancia para clausurar a los mismos precios del martes. Igual tendencia tuvo el resto de los papeles argentinos, que así nuevamente desaprovecharon lo que fue una positiva jornada en todos los mercados emergentes.
El gobierno anunció anoche que vetará, en el caso de convertirse en ley, el proyecto que establece la coparticipación del impuesto al cheque a las provincias cuya media sanción se votó ayer en una tumultuosa sesión en Diputados. La aprobación fue apoyada por peronistas, el ARI, frepasistas y dos radicales, y jugó como la principal herramienta de presión de los gobernadores que a la hora de la sesión no habían cerrado ningún acuerdo con el gobierno. Hasta último momento se esperó ayer en la Cámara baja una contraorden de los gobernadores para frenar la sanción del proyecto. Pero ese mensaje nunca llegó. Es más, algunos caciques provinciales hasta se sentaron en los palcos bandeja del recinto para ver cómo los diputados modificaban la distribución del impuesto al cheque. Anoche los peronistas presionaron, incluso Oscar Lamberto lo pidió en el recinto, para que lo votado se cruzara inmediatamente al Senado. En medio de la furia antigobierno de los peronistas, José Luis Gioja, jefe de la bancada PJ del Senado, entró al recinto de Diputados para negociar una sanción inmediata en esa Cámara y convertir en ley el proyecto. El problema fue que el procedimiento de giro a la otra Cámara debe ser realizado por la presidencia del cuerpo. Y es sabido que Rafael Pascual tratará de demorarlo lo máximo posible. Por eso resultó improbable una votación en simultáneo con el Senado, un sector del peronismo del Congreso liderado por el diputado misionero Ramón Puerta logró pasar esa votación en el Senado para el próximo martes.
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Como señal, lo votado ayer tiene varias interpretaciones. En primer lugar podría haber sido más duro para el gobierno. Los diputados recibieron hace más de una semana un proyecto similar sancionado por el Senado, al que no dieron todavía dictamen de comisión. De haber aprobado ayer esa iniciativa, la coparticipación del impuesto al cheque hoy sería ley y no una media sanción. Por lo tanto, aunque muy oculta en medio de los gritos e insultos que se cruzaron ayer en el recinto, los diputados de la oposición no estuvieron nunca dispuestos a asestar un golpe mortal al gobierno.
Pero por otro lado, lo votado ayer es un fuerte lastre para la inestabilidad del plan lanzado por el gobierno y la exigencia internacional de apoyo político concreto a De la Rúa. Es claro que hoy en Nueva York los inversores interpretarán que el Congreso argentino está minando las bases de garantía que el gobierno ofrece para el canje de deuda al no poder contar para eso con toda la recaudación del impuesto al cheque. Mucho más si tiene en cuenta que el PJ aceptó en el recinto apoyar la semana próxima un pedido de Elisa Carrió para debatir la nulidad del Decreto 1387/01, que es la base del paquete de medidas que lanzó el gobierno.
Incluso anoche, Humberto Roggero salió a contestarle a Chrystian Colombo por la amenaza de veto: «Si el Ejecutivo veta el impuesto al cheque vamos a insistir, vamos a rechazar los vetos», le dijo.
Las acciones que terminaron ayer con la sanción de Diputados comenzaron la semana pasada en el CFI cuando los gobernadores sentenciaron: «Si no hay acuerdo se vota la coparticipación del impuesto». Dieron la orden a sus diputados y nunca más se escuchó una contraorden. Es cierto que en ese momento hasta los radicales adhirieron a esa idea, pero luego fueron bajándose con la misma velocidad que se acercaban a un acuerdo con el gobierno. Los peronistas obviamente no siguieron la misma vía.
Ayer por la mañana el PJ comenzó a preparar la sesión y convocar a sus diputados. Roggero habló por teléfono con José Manuel de la Sota, Carlos Ruckauf y Carlos Reutemann para ratificar la estrategia. Ninguna le dijo que parara la sesión. El grupo de los gobernadores «federales» fue consultado por Marcelo López Arias y Puerta con el mismo resultado.
• Quórum
Hacia las 15 el PJ entró al recinto, seguido del Frepaso y los diputados provinciales. Afuera el ARI seguía con una conferencia de prensa proclamando la senaduría de Alfredo Bravo. Después de algunos escarceos en Labor Parlamentaria, los seguidores de Elisa Carrió ingresaron al recinto y se consiguió el quórum. Cuando todo estaba jugado, los radicales entraron al recinto a dar batalla.
Mientras los gobernadores esperaban en un bar cercano. No bien el PJ consiguió aprobar en general la coparticipación del impuesto por 138 votos a favor contra 65 negativos, Adolfo Rodríguez Saá, Néstor Kirchner, Carlos Rovira, Juan Carlos Romero y Carlos Juárez entraron al recinto y ocuparon un lugar en los palcos bandeja.
En ese momento la sesión era una caos. Los aplausos del PJ que seguía festejando y los saludos a los gobernadores tapaban los discursos del radicalismo que intentaba frenar la votación en particular. Ya antes de la primera votación el radical mendocino Raúl Baglini había planteado una cuestión de privilegio como excusa para impedir la aprobación del proyecto. Advirtió sobre un «caos económico» que generaría la sanción: «No hay que romper las vías para que el tren descarrile. Estamos a punto de echar a perder una negociación con los gobernadores de más de cuatro semanas. Sólo se logrará triplicar las tasas de interés que están por conseguir las provincias». Hasta Pascual abandonó la presidencia para bajar a una banca y contestarle al peronista formoseño Arnaldo Valdovinos que había denunciado «una caótica conducción de la sesión».
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