Wall Street despeja en abril
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Gordon Gekko: Escasean las convicciones firmes en Wall Street.
P.: Habrá notado que la Bolsa repuntó de la mano de un indicador robusto. De la mano de una recuperación ostensible de la confianza del consumidor. ¿No era que las malas noticias eran las buenas noticias?
G.G.: Así es. O era. No se trata de un dato menor. Me refiero a ambas recuperaciones.
P.: Definitivamente la economía no se desbarranca.
G.G.: Obvio. A esta altura ya debería creerme.
P.: Pero ahora parece que la Bolsa es capaz de convivir con la buena salud de la economía.
G.G.: Todo el mundo quiere encontrar el piso de la Bolsa. Por más que ha resultado una actividad onerosa en grado sumo.
P.: Quizás está vez los buscadores de oportunidades estén en lo cierto.
G.G.: Tendremos una respuesta más acabada a partir de la segunda semana de abril.
P.: ¿Es un pálpito suyo?
P.:Y, por ahora, ¿cómo viene la mano?
G.G.: No viene nada bien. Pero ello no parece ser obstáculo para que haya quien esté dispuesto a montar una posición por anticipado.
P.: En ese sentido, la mayor fortaleza que se observa en la economía debería aportar una contribución positiva.
G.G.: Como hablamos otras veces creo que cuanto más cerca esté su compañía del consumidor mejor protegido estará. La inversión no da señales de mejoría. No sé si escuchó a John Chambers, el número uno de Cisco, últimamente?
P.: Leí que mantiene una opinión negativa.
G.G.: Sólo dice que esto no se arreglará con rapidez. Habla de tres trimestres más antes de dar vuelta la página.
P.: ¿Quizá sean sólo problemas de su compañía?
G.G.: Nadie come «switchers». Pero sí hay un universo amplio de clientes que los necesitan para sus negocios. Compañías como ésta, como Oracle, como Sun, son un buen barómetro, por ello, de lo que sucede en todo el sector de tecnología. Me parece que habrá que esperar un poco más antes de poder cantar victoria.
P.: Cuando la Fed bajó las tasas medio punto en vez de tres cuartos, parecía que se avecinaba el fin del mundo. Hoy, una semana después, brilla el sol a pleno. ¿Cómo se explica?
G.G.: Como le comenté en su momento. La Fed hizo lo correcto. Sería descabellado pretender que Greenspan haga «sintonía fina» con los mercados. Y tampoco hace falta. Se evaporó 60% del NASDAQ y la economía responde bien.
P.: La asociación norteamericana de economistas de negocios hizo una encuesta entre sus miembros y halló una fuerte posición crítica ante las decisiones de la Fed. Piensan que la política monetaria es demasiado restrictiva.
G.G.: No creo que la Fed pierda el sueño ante esta objeción. Sinceramente.
P.: Ud. tampoco cree que sea una política demasiado dura.
G.G.: No. Un crecimiento de dos dígitos en los agregados monetarios no es ciertamente una medida de restricción. Ni lo es una inflación «core» en ascenso.
P.: Sigue pensando que no habrá un recorte de tasas anticipado, previo a la reunión de la Fed de mayo?
G.G.: No veo motivos para hacerlo. Menos que menos ahora que los mercados han recuperado la vertical.
P.: ¿Y tampoco en la reunión de mayo?
G.G.: Falta una eternidad para el cónclave de mediados de mayo. De lo que sí estoy convencido es que se precisa un segundo round de debilidad en la economía para que la Fed decida, otra vez, bajar medio punto.
P.: No es lo que piensa el consenso.
G.G.: Es una visión distinta. Simplemente no creo que la Fed se maneje por inercia. Y esta semana escuché las palabras de William Poole, el titular de la Reserva Federal de Saint Louis. Si tuvieron algún efecto fue el de convencerme aun más. La Fed está lista para retirarse a cuarteles de invierno.
P.: Poole dijo que el final de este período de desaceleración económica está cerca.
G.G.: Poole es uno de los halcones. Debe tamizar sus palabras. Pero el titular de la Fed de Filadelfia señaló un concepto parecido. Y no me sorprenderá oír el mismo mensaje cuando hablen Meyer y Broaddus esta semana. En síntesis, el mensaje es que la economía está mucho mejor que Wall Street. La Fed vaticina un proceso rápido de digestión de inventarios. A esta altura es tan grave el riesgo de no bajar las tasas como el de hacerlo en demasía. No era el caso ciertamente en enero. Y no se podía dar marcha atrás en marzo sin riesgo de promover una catástrofe en la Bolsa. Pero no hay un compromiso tomado para la próxima reunión.
P.: Donde el compromiso parece anudarse es en el Congreso. Referido a la baja de impuestos.
G.G.: Ya no se habla del paquete impositivo del presidente Bush. Que es una estrategia a diez años con una incidencia acotada en el ejercicio presente. Ahora circula una propuesta de recortar 60 mil millones de dólares efectivos en 2001.
P.: ¿La propuesta nueva reemplaza a la iniciativa de Bush?
G.G.: En rigor circula por carriles separados. Pero no habría inconvenientes para asimilarla. Sucede que su tamaño es diez veces superior a lo originalmente pautado para este año según el proyecto del presidente. Olvídese de nuevas bajas de tasas si esta propuesta de la felicidad gana terreno.




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