Diálogos de Wall Street

Economía

¿A qué estamos asistiendo? ¿A una gigantesca burbuja? A continuación, Gordon Gekko nos acerca sus impresiones sobre el fervor de los inversores.

Periodista: “La única razón para estar negativos con respecto a los mercados, dice la encuesta mensual de Bank of America, es que no hay ninguna razón para estarlo”. Eso opinan los administradores de cartera profesionales. Los amateurs comparten la idea. Bitcoin cruzó el umbral de los 50 mil dólares, las Bolsas viven de récord en récord y ya son mayoría quienes piensan que la recuperación económica tendrá la forma de V corta. ¿Qué estamos vislumbrando? ¿Una gigantesca burbuja?

Gordon Gekko: El sentimiento es burbujeante. Sin dudas. Pero no todo sube. Los bonos largos están cayendo bastante de prisa. La aventura de los redditers y robinhooders cobró vuelo y notoriedad sólo para precipitarse luego a la misma velocidad. GameStop, por caso, cotiza a un 12% de lo que fue su valor de cierre en el pico del frenesí. El oro se resiste, no participa de ninguna euforia. Y la conspiración para catapultar a la plata no prendió.

P.: ¿No cree que haya una burbuja?

G.G.: Creo que hay varias. Bitcoin es una burbuja de manual. Dogecoin es un caso más rotundo todavía ya que prescinde de toda explicación sofisticada. Basta con que Elon Musk, el creador de Tesla y el hombre más rico del mundo en la actualidad, lo cite en un tuit para que su cotización estalle. Son burbujas racionales.

P.: ¿Es una experiencia de exuberancia racional?

G.G.: En las criptomonedas, sí. Si Pay Pal habilita operaciones con bitcoin, esperamos que Mastercard o Visa hagan lo mismo. Si un fondo de pensiones asigna una fracción mínima de sus recursos, ¿por qué pensar que otros no lo copiarán? MicroStrategies deriva una parte de sus tenencias de efectivo a bitcoin, ¿convencerá a otras tesorerías de seguirle los pasos? En la medida que la respuesta a esos interrogantes sea afirmativa, con una oferta rígida a modo de embudo, el proceso es una escalera al cielo. Tesla compra 1.500 millones de dólares en bitcoin y es, pum, para arriba.

P.: Que pase el que sigue...

G.G.: Y la lista de los que pueden colocar una moneda es inagotable. En la medida que los nombres corresponden a instituciones y corporaciones importantes se supone que habrán hecho el due dilligence sobre el instrumento y su trasfondo operativo, y que habrán sondeado a las autoridades para evitar encontrarse con alguna sorpresa regulatoria desagradable. Es todo muy racional aunque sea una burbuja porque, después de todo, para qué usan los bitcoin. Simplemente, se compran, y se atesoran a la espera de una mayor valorización. No producen ningún shock de productividad. Y el juego terminará cuando las manos fuertes digan adiós. Como moneda de cambio, hay infinidad de alternativas menos engorrosas.

P.: ¿Y cómo refugio frente a un salto de la inflación?

G.G.: A estos precios descuentan una hiperinflación. Es demasiado.

P.: ¿Y no cree que haya una burbuja en las Bolsas?

G.G.: El año pasado lo más parecido era la idea de una vacuna exitosa contra el covid y sobre esa noción, a partir de agosto, Wall Street cotizó récords inauditos, muy por encima de los valores previos a la pandemia. Pero el tiempo le dio la razón. No hay una vacuna disponible sino más de una docena, y la mayoría, muy eficaces. La recuperación de la economía en forma de V corta tiene todo que ver con una vacunación exitosa. Eso era improbable entonces y hoy es perfectamente posible. Se diría que, mutaciones mediante, es sólo cuestión de tiempo. La ciencia pinchó a la burbuja con una solución sanitaria sustentable que previene la enfermedad y amortigua, como mínimo, el shock de oferta adverso.

P.: ¿No piensa que las condiciones financieras contribuyen a azuzar el fervor y provocan excesos?

G.G.: De acuerdo. No había vacuna cuando se gestó el nuevo mercado bull a partir de marzo 2020. Fue primero la fe en el estímulo generoso (y a tiempo) que en la vacuna. La recuperación en V corta en los EE.UU. tomará fuerzas de la B larga del plan Biden. Mientras las tasas largas están por el suelo, todo suma, todos se benefician. Pero lo interesante es ver que comienzan a trepar. ¿Vamos a un “crowding out” como tantas otras veces? Quizás no tan rápido. Mucho dependerá de la Fed, que no tiene prisa. Los precios del dólar y las materias primas son flexibles, muchos fervores podrán atenuarse sin necesidad de llegar a traumatismos mayores. Hay excesos, sí, pero también rutas alternativas para dejar atrás la crisis sin arriesgar una colisión.

Dejá tu comentario