Diálogos de Wall Street

Economía

Wall Street tiene piedra libre para subir, y sin embargo se detiene. Hizo la más difícil y se frena ahora. ¿Por qué? Nos contesta Gordon Gekko.

Periodista: Toda la información que podía causar zozobra se difundió y la Bolsa aprovechó para facturar nuevos récords. Sin embargo, la euforia se pinchó de golpe. No hay noticias, no se ven peligros, pero cambió la marea. Wall Street opera en una bajante marcada. ¿Qué pasó?

Gordon Gekko: Subió el empleo, la actividad, el gasto y también la inflación. Todo con gran generosidad. Y todo le sirvió a Wall Street para escalar. El mercado bull está intacto.

P.: Se aprobó el examen.

G.G.: Eso está fuera de discusión. Pero los récords de la semana pasada, furibundos, se concretaron a caballo de un notorio reflujo de las posiciones de riesgo. Y esta semana el repliegue continúa.

P.: ¿Las cotizaciones hacían récords y muchos jugadores estaban saliendo?

G.G.: No es lo usual. Pero así ocurrió. La cartera institucional y de grandes patrimonios de Bank of America, por caso, registró la quinta venta más grande de posiciones de acciones en registros (y la mayor desde mediados de noviembre).

P.: ¿Cómo se explica?

G.G.: No es tan difícil. Había temor sobre la reacción que pudiera mostrar la Bolsa ante números muy robustos de inflación o de ventas minoristas.

P.: Era el tema del examen. ¿Qué respuesta podría tener Wall Street ante un escenario posible de recalentamiento?

G.G.: Lo que no se calculó bien, si usted quiere, fue que, dada la fortaleza de las cifras, la recepción fuera tan amistosa.

P.: Ciertamente no se pensó que las tasas largas las iban a aceptar con una inclinación de cabeza. La tasa de 10 años, hoy, merodea 1,55%. Había quienes pensaban en otro rally que las llevara a 2%. ¿Dónde quedó su beligerancia?

G.G.: De repente, se guardó en el armario. Hasta nuevo aviso.

P.: Un movimiento completamente inesperado.

G.G.: Digamos que la Fed se salió con la suya. Si para Powell y su gente, la inflación no es motivo de alarma, tampoco lo fue para el mercado.

P.: Pero bien que el mercado nos estuvo serruchando durante siete semanas consecutivas con el “berrinche” de las tasas largas.

G.G.: Hasta que encontró la horma del zapato. Así son las reglas del juego.

P.: Y ahora que las tasas largas se relajan, lo que llama la atención es que las acciones se queden sin combustible para seguir trepando.

G.G.: Es un descanso de escalera. No pueden subir todos los días. A decir verdad, se nota una merma en el volumen hace un tiempo. Y ahora se registra también en la negociación minorista, que es la que más empujó el avance.

P.: El horizonte quedó despejado.

G.G.: Sí, aunque el mes que viene repetiremos el examen. No se olvide. Y siempre está el fantasma del sell in may. Es evidente, alguien empezó a prestarle atención.

P.: El senador republicano Rick Scott de Florida le prestó atención a la suba de la inflación. Y le pidió a Jay Powell que tomara cartas en el asunto. ¿Será el Congreso el que encienda una luz amarilla en vez de los bonos?

G.G.: ¿Qué Congreso? ¿El que aprobó el megapaquete fiscal de Biden?

P.: La parte que no levantó la mano. Y ahora levanta la voz.

G.G.: El Congreso tendrá que debatir el plan de infraestructura. O sea, también una suba de impuestos. La oposición va a discutir allí.

P.: ¿Y qué le respondió Powell a la queja de Scott? Me interesa saberlo porque si la inflación se desborda, la política meterá el dedo en la llaga.

G.G.: Powell fue más preciso que de costumbre. La Fed no procura una inflación que exceda sustancialmente 2%. Y tampoco que se mantenga por encima de 2% un tiempo prolongado.

P.: Es más información que la que había dado antes. Pero no es un modelo de precisión.

G.G.: Tiene razón. Powell ratificó que la Fed mantiene el compromiso con el cumplimiento de sus dos objetivos, máximo empleo y precios estables. O sea, una inflación de 2% de largo plazo. Y si se dispara, “entendemos bien la lección de la experiencia de alta inflación de los 60 y los 70”, la Fed tiene los instrumentos para ponerla en línea. En mayo, cuando leamos los indicadores de abril, los mercados y Scott le tomarán examen de nuevo.

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