P.: Se calma Ucrania y las tasas largas ya se instalan solas por encima del 2%. ¿Es su lugar en el mundo? No hace falta percance que las impulse...
P.: Se calma Ucrania y las tasas largas ya se instalan solas por encima del 2%. ¿Es su lugar en el mundo? No hace falta percance que las impulse...
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G.G.: Nadie se asusta tampoco. Es un reacomodamiento pacífico.
P.: Mientras la Fed habla mucho pero da vueltas antes de tocar sus tasas, la tasa del Tesoro a diez años ya escaló medio punto desde fin de 2021. ¿La Fed sigue pretendiendo que el trabajo sucio lo hagan los demás?
G.G.: A nadie le sirve un “tantrum”, un berrinche como el que sorprendió a Ben Bernanke, a la sazón jefe de la Fed, después de un anuncio de cambio más bien modesto en la política monetaria en 2013. De ahí, la tarea de creación de un clima previo, una fase de adaptación, que es lo que están haciendo Powell y su gente con suma paciencia.
P.: La Fed alarga el precalentamiento, pero la inflación ya se devoró la cancha: +7,5%. ¿No debería acortar los tiempos y entrar en acción ya?
G.G.: Es la tesitura de Jim Bullard, el titular de la Fed de Saint Louis.
P.: La comunicación de la Fed, tan bien sincronizada, se arruinó después del último número de inflación. Bullard quiere 100 puntos base de aumento al terminar junio, no descarta subas de medio punto, o entre reuniones, y sugiere comenzar a reducir la hoja de balance antes de julio.
G.G.: Sí. Todos lo escuchamos.
P.: Repitió el mensaje el lunes por si alguno se distrajo.
G.G.: Pero no convenció a sus colegas.
P.: ¿La Fed no se aparta de su libreto?
G.G.: Ese mensaje también fue repetido. Mary Daly, de la Fed de San Francisco, uno diría de la Fed de Janet Yellen y John Williams (hoy al mando de la Fed de Nueva York y de la mesa de operaciones del banco central), reiteró que un enfoque mesurado es lo mejor. Dijo que una acción abrupta y agresiva puede desestabilizar lo que se pretende ordenar.
P.: ¿Se quebró el consenso interno en la Fed?
G.G.: Se agrietó la forward guidance. La Fed tuvo que salir a aclarar por la prensa, en off, que la postura de Bullard no era la de la mayoría.
P.: ¿Cuán grave son estos cortocircuitos?
G.G.: La discusión interna es lógica. Si todas las opciones están abiertas, como dijo Powell, es porque hay distintas alternativas en debate. Las minutas nos darán más detalles. Y si se creía en una reducción de la inflación antes de la reunión de marzo, ello no está ocurriendo y por lo visto hay algunos más ansiosos por intervenir que otros. Que Bullard lo haga público y que haya que retrucarle vía la prensa sí es un problema. En principio, de comunicación, clave con tasas cero; y tal vez sea más que eso.
P.: ¿Qué piensa que hará la Fed?
G.G.: Bullard fue muy claro: lo que diga Powell.
P.: ¿Habrá suba de tasas antes de la reunión? ¿O en marzo, medio punto?
G.G.: La Fed descartó la suba previa a la reunión de marzo con la difusión del calendario de compras de bonos restantes. Con la data disponible a hoy, el puntapié inicial será de un cuarto de punto.
P.: Bullard se apoya en los últimos cuatro informes de inflación, ¿hará falta un quinto para su moción sea considerada?
G.G.: Habrá un quinto informe antes de tomar la decisión. Y debería ser peor que el de enero para inclinar la balanza hacia el medio punto.
P.: ¿Será posible?
G.G.: Mire, los precios al productor en diciembre tuvieron un comportamiento muy alentador y parecían consolidar una tendencia más benigna. Hoy (por ayer) vimos el reporte de enero, y es horrible. La mejoría que uno podía esperar en el cuadro inflacionario general a esta altura, no aparece todavía. Si la situación se complica, Bullard no tendrá inconvenientes en convencer a sus colegas.
P.: Las expectativas de inflación del consumidor fueron las primeras que reconocieron la inflación en alza. Y, lo que nunca desde octubre, bajaron en enero, dos décimas a 5,8%. ¿La Fed les prestará atención?
G.G.: Es la principal razón de los tiempos que se toma la política monetaria. Las expectativas de inflación del consumidor pero no a un año vista sino a tres cayeron todavía más: medio punto a 3,5%. Y las expectativas a cinco años son estables en 3%, no se alteraron con la pandemia. Ni tampoco, cabe subrayar, con la inflación contante y sonante.
P.: Le recuerdo que la meta de inflación es el 2%.
G.G.: Los consumidores exageran. Una década entera en la que la inflación nunca llegó a 2% vaticinaron 3%. Powell, y sobre todo John Williams, descansan sobremanera en esta información. Lo que no quita que tendrán que arremangarse y ponerse a trabajar.
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