Periodista: Sell in May y ¿comprar en junio?
Diálogos de Wall Street
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Gordon Gekko: La caída y la recuperación sucedieron ambas en mayo. El mes fue una moneda con dos caras muy nítidas.
P.: Pero terminó del lado de la cara favorable. El Dow Jones, apenas 10,1% por debajo de los máximos. ¿Qué significa?
G.G.: ¿Acá no ha pasado nada?
P.: Se supone que las preguntas las hago yo. ¿Esto no era un mercado bear? ¿O es una mera corrección del mercado bull, que sigue su curso?
G.G.: No hay un toro a kilómetros de distancia. Así, que si lo todavía lo es, la razón es la desidia (¿o son las dudas?) de una legión de pesimistas.
P.: ¿Cree que la recuperación tiene cuerda para continuar?
G.G.: ¿Cuál? Primero, y principal, hicieron pie los bonos. Manteniendo la pendiente positiva de la curva con toda claridad.
P.: Nadie recuerda la inversión fugaz ni los pronósticos de recesión que automáticamente le siguieron en cascada.
G.G.: Diez años contra dos años, esas tasas del Tesoro se invirtieron, pero duró poco. Diez años contra tres meses no se invirtió nunca, y esa es una señal más convincente.
P.: La idea de una recesión en 2023 no se aleja del todo. Nos persigue.
G.G.: Más cuando vimos a la Bolsa entregada, sin dar batalla, y al borde mismo del mercado bajista. Pero tampoco esa señal premonitoria terminó de producirse. Y no costaba nada. Era soplar nomás.
P.: Todo esto es una burbuja, ¿o no?
G.G.: Si no se puede probar que sea un mercado bear todavía. Y llevamos cinco meses completos de viento de frente. No nos corre la Fed con un alfiler. Es la artillería de Powell, la del resto de la banca central y también la de Vladímir Putin. Más el toque de queda de la política fiscal.
P.: ¿Cree que es un rebote de gato muerto? ¿O tiene chances de desplegar una nueva vida?
G.G.: La estabilización de los bonos del Tesoro es lo más sólido que dejó mayo. Finalmente se estableció un rango ancho, de casi medio punto, con epicentro en 3% a 10 años. Si es duradero, y puede serlo uno o dos trimestres, media batalla está ganada. De ahí deberían aferrarse las acciones. Tres semanas atrás esto era una quimera. Y ahora se trata de un principio de ejecución. No está nada mal. Pero va a ser puesto a prueba.
P.: ¿Y de qué depende que las tasas largas se puedan mantener?
G.G.: La combinación actual es la mejor, aunque demasiado buena para confiarse. Cayeron los diferenciales de inflación y subieron las tasas de interés reales. Eso es música para las acciones. No se extrañe si se interrumpe.
P.: ¿Y en ese caso volverán las turbulencias?
G.G.: La tasa de fed funds empezó el año con un techo en 0,25% que ya llegó a 1%. A fin de julio, el banco central la habrá duplicado. Y el balance empieza a recortarse (aunque sin ventas de bonos largos aun).
P.: En otro momento estaríamos aterrados...
G.G.: Eso es relevante. La comunicación de la Fed nos vacunó para enfrentar un endurecimiento más áspero.
P.: Y abrupto. Powell ya nos liberó de la amenaza de una suba de tres cuartos de punto.
G.G.: La sensación que reina es de alivio. Y de ahí este veranito.
P.: En el juego de policía bueno y policía malo, James Bullard, el vocero más agresivo, salió de un primer plano, y Raphael Bostic nos sugiere la posibilidad de una pausa en septiembre. ¿Qué opina?
G.G.: La última palabra la tiene la inflación. Ya van tres lecturas consecutivas de 0,3% en el deflactor núcleo del consumo personal. Cuando eran dos, Powell le bajó el pulgar públicamente a la moción de ir por un ajuste de tres cuartos de punto de un saque. Es una medición robusta de inflación núcleo en torno a 3,7% anual. Las dos últimas medias recortadas dan 3%. La Fed no necesita hostigar tanto.
P.: ¿Se arregló la inflación? Nada podría ser más bullish.
G.G.: La inflación no se abatió todavía. El mercado bull no tiene nafta y mucho menos diesel. Los inventarios en EE.UU. son magros, 14% y 22% menores que un año atrás. No es el único problema pero sí el principal.
P.: ¿No es un cambio de precios relativos más que inflación per se?
G.G.: Se ve claro en la eurozona. La inflación subió 8,1% con 39% de salto de la energía y 3,5% de servicios. Pero hay que seguir apretando para que la presión de los precios relativos no derrame una mayor inflación. Sobre todo en EEUU donde el exceso de demanda agregada es importante.
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