11 de enero 2021 - 00:00

Wall Street: un mercado bull a prueba de balas (literal)

¿A la Bolsa no le interesa la política? Le importa sobremanera, pero que Trump vendería cara su derrota era sabido. Si Biden quiere ejecutar su agenda, la ventana de oportunidad es ya.

La idea es que los mercados financieros tradicionales y los digitales dejen de ser mutuamente excluyentes.

La idea es que los mercados financieros tradicionales y los digitales dejen de ser mutuamente excluyentes.

Pixabay

En Washington, una turba pintoresca que viva a Donald Trump asalta el Congreso en un tour televisivo salvaje, pero Wall Street sube con ganas. A la postre, el vice Mike Pence no ensaya ningún boicot agónico y Joe Biden será el próximo presidente de los EE.UU. En Georgia, los demócratas se adueñan de los dos últimos escaños en danza y empardan las bancas en el Senado, lo que le permitirá a la vicepresidente Kamala Harris definir en caso de igualdad de votos. La ola azul, el control demócrata de la Casa Blanca y el Congreso, era improbable. La marea roja en el Capitolio era más remota todavía. ¿Y qué pasó? El mercado bull sigue su ruta. No cotiza ningún riesgo-país. Se diría que da lo mismo America Great que Banana Republic. ¿A Wall Street no le interesa la política? Le importa sobremanera pero que Trump vendería cara su derrota era sabido. Es que nadie, salvo Biden, había conseguido nunca 74 millones de votos. La sorpresa fue que la rifara con tanta torpeza. El reality show en el Capitolio lo anula como líder nato de la oposición, abre una vacancia al frente de su partido, y lo remueve como fiscal de la república para sentarlo en el banquillo de los acusados. ¿Y ahora quién lo indultará? En El Aprendiz, otro show de TV, su conductor, Donald Trump, lo despediría en el acto. En la realidad puede aspirar a un papel de reparto. La población condena la toma del Congreso, pero entre los republicanos son más los que la apoyan (45%) que los que la rechazan (43%), según el sondeo más reciente de YouGov. Después de todo, menos de la mitad de los republicanos cree que de veras Biden ganó la elección.

En Wall Street, la lectura es que todo avanzará más rápido. No sólo por la ola azul y la marea roja, el viernes se conoció la factura de la gran oleada de covid. En diciembre, la economía destruyó 140 mil puestos netos de trabajo, y cortó la racha de creación incesante iniciada en mayo. Que el culpable es el virus está fuera de dudas. El sector de ocio y hospitalidad (que involucra de bares y restaurantes a hoteles y parques de diversiones) canceló 498 mil empleos. Wall Street subió también con las noticias laborales. Son más y más razones que se acumulan para insuflar estímulo fiscal, y hacerlo rápido. Biden ya prometió “billones de dólares” que, antes de la ola azul hubieran tenido que remar cuesta arriba en el Senado. El obstáculo principal no era Trump sino Mitch Mc Connell y la bancada republicana, que después de Georgia, deja de ser mayoritaria. ¿Cumplirá? Si Biden quiere ejecutar su agenda, la ventana de oportunidad es ya.

“Sloppy Joe” Biden se transformó en Speedy González gracias al desatino de Trump (quien le adjudicó el mote de “dormido”). Es el momento de catapultar la vacunación masiva, y de apuntalar las finanzas de quienes no tienen trabajo o deben restringir sus negocios por la pandemia, y de los estados y municipalidades que hacen malabares para llegar a fin de mes. Se precisa un puente de ingresos hasta que la infección amaine, y se restablezca la movilidad plena, y sobre todo, evitar que percances temporarios se traduzcan en daño irreversible, más el potencial efecto dominó. Biden necesita también empezar su gobierno con pie firme. La transición fue deficiente como nunca. Será la primera vez que un presidente asuma y los miembros de su gabinete no hayan sido confirmados. En ese marco debe sopesar qué quiere empujar para no fracasar en el intento. Si piensa subir impuestos tiene que hacerlo ahora, pero debe calibrar muy bien los apoyos (inclusive dentro de su propio partido) para no estrenarse con un choque de frente. ¿Qué surgirá de todo esto? La Bolsa confía. El S&P500, el Dow Jones Industrial y hasta el Nasdaq cerraron con nuevos récords. La pendiente de la curva de rendimientos se empinó como nunca desde 2017. ¿Lectura? La recuperación real se afianzará. Biden es él y sus circunstancias. O sea, él, su plan y las vacunas. Todos reflacionarios de la actividad. ¿No será mucho? ¿Descarrilará la Inflación? Los bonos de diez años cruzaron por fin el umbral de 1% (cerraron en 1,12%) pero, por más que ya es un tópico caliente, las expectativas de inflación escalan con lentitud, por debajo de donde las necesita la Fed y de 2%. La inflación debe cruzar toda la calzada para morder la banquina y ser un dolor de cabeza. Nada que un “taper tantrum” como el grito de Bernanke en 2013 no pueda apaciguar.

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