¿Y si el apagón no tiene explicación?

Economía

Si en lugar de minutos después de las cuatro de la tarde, el apagón se hubiera dado antes, el resultado accionario en lugar de una suba de 0,42% llevando el Dow a 9.310,56 puntos, hubiera sido otro y además negativo.

La primera voz oficial presentando alguna explicación se conoció 50 minutos después del corte energético. Demasiado tiempo. Los encargados de la seguridad nacional tardaron casi tres horas en comenzar a descartar un atentado terrorista. Demasiado. Las cientos de personas que quedaron atrapadas en ascensores, subterráneos, los imposibilitadas de descender por las escaleras, viajar en avión o simplemente atascadas en el tráfico, los que no podían comunicarse por sus teléfonos celulares y los hospitales sin electricidad, en un día extremadamente caluroso, si algo mostraron fue dos cosas: la calma de los norteamericanos que se dirigieron resignadamente caminando a sus hogares y el fracaso de los planes de emergencia que se habían implementado luego de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas. El apagón del 9 de noviembre de 1965 fue conocido como el del amor. El siguiente, el del 13 de julio de 1977 se caracterizó, en cambio, por la violencia que reinó hasta que volvió la electricidad. Curiosamente en los dos casos la explicación final fue la misma: se trató de un «acto de Dios». Poco importa que el culpable en este caso sea «el Señor», «el gusano», que atacó a quienes usan los productos de Bill Gates, la falta de mantenimiento, alguna de las teorías conspirativas que nunca faltan o los amigos de Osama, lo único que sabemos es que no se va a repetir lo que ya se vivió, que los norteamericanos se ven hoy mucho más vulnerables que ayer.

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