Zapatero pedirá a empresa española se quede en Aguas
Termina hoy la visita de Néstor Kirchner a Nueva York con un acto en el barrio de Queens en el que se reunirá con emigrantes argentinos, en medio de choripanes y garrapiñada, y un encuentro con el presidente boliviano, Gerardo Rodríguez. Cristina Fernández hará lo suyo en la Universidad George Washington, en la capital norteamericana, donde dará una clase sobre periodismo.
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El matrimonio Kirchner, ayer de paso por las calles neoyorquinas, durante un alto en la
Asamblea General de la ONU y las negociaciones por la empresa de agua.
Kirchner y Zapatero se reunieron en un salón del tercer subsuelo del hotel Four Seasons y los dos mandatarios se comprometieron -como adelantó este diario- a firmar el 15 de octubre próximo, cuando se realice la cumbre de presidentes iberoamericanos, un acuerdo de alianza estratégica. Ese convenio permitiría, entre otras cosas, la formación de sociedades binacionales entre España y la Argentina para emprendimientos en el resto del continente.
A cambio de haber logrado esta promesa de apoyar la permanencia de Aguas de Barcelona en el país, Kirchner se comprometió a viajar a Salamanca una semana antes de las elecciones. En esa oportunidad, además, se firmarán otros dos documentos. Uno es para la compra de material ferroviario español usado, pero que en la Argentina podría extender su vida útil, por unos u$s 90 millones. Otro es el cierre de la renegociación del contrato con la empresa Telefónica de Argentina con un protocolo referido a la actualización de las tarifas. Ese documento, según dijo anoche un asistente a la reunión, lo prometió Kirchner como prenda de cambio para que esa empresa retire de una buena vez su reclamo ante el tribunal arbitral del CIADI (Banco Mundial), pero también lo quiere usar en la última semana de la campaña como un mensaje de moderación dirigido al voto de esa extracción de la Capital Federal. «Previsibilidad ante los mercados» es la frase que usó Kirchner anoche en la reunión.
Zapatero: ¿Cómo estás?
Kirchner: ¿Cómo voy a estar con estos números? Mirá, mirá...
Z.: Pero vosotros parecéis chinos por como crecéis...
K.: Y, qué te parece, con lo que nos cuesta...
Cristina de Kirchner, aplicada, dice: «Bueno, no somos chinos porque no tenemos su PBI, ni la cantidad de habitantes, ni hablamos como chinos...»
Z.: Bueno, claro mujer, me refiero a que crecéis como chinos por el índice, porque los chinos...
La confianza en lo que un gobierno puede hacer con una empresa la exageran funcionarios argentinos, acostumbrados a un estilo gerencial muchas veces complaciente. En España Aguas y La Caixa son empresas públicas (sus propietarios son los accionistas) y de las decisiones se rinden cuentas en las asambleas, que es donde se juegan el pellejo los administradores.
Zapatero dio a entender que podía lograr algo cuando mencionóel interés de su gobierno en que capitales españoles compren la parte accionaria de Suez. Fue cuando Kirchner y De Vido insinuaron un desafío que podría traducirse así: «Por favor, ¿cómo no van a conseguir ustedes que alguien en España les compre a los franceses su parte?». Se preocuparon por la megamaniobra de militares estadounidenses en el Paraguay y más por la expresión de ayer del presidente de ese país de que están muy incómodos en el Mercosur. Los argentinos manejan, y se lo hicieron saber a Zapatero, la noticia de que Paraguay con empresas chilenas han localizado yacimientos de gas y de petróleo en la frontera paraguayo-boliviana y eso puede cambiar el tablero regional.
Y al final Aerolíneas, la empresa a la que los funcionarios de Kirchner se dedican a mortificar. Zapatero fue claro: «Queremos la continuidad de Aerolíneas en la Argentina y la vamos a ayudar todo lo que podamos».
Kirchner se agarró de la hiedra y retrucó: «Pero es una empresa que hace tres años que tiene problemas con su balance». Zapatero, con cara de póquer, respondió: «Lo sabemos, pero es un problema contable que hay que verlo bien».




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