16 de septiembre 2005 - 00:00

Zapatero pedirá a empresa española se quede en Aguas

Termina hoy la visita de Néstor Kirchner a Nueva York con un acto en el barrio de Queens en el que se reunirá con emigrantes argentinos, en medio de choripanes y garrapiñada, y un encuentro con el presidente boliviano, Gerardo Rodríguez. Cristina Fernández hará lo suyo en la Universidad George Washington, en la capital norteamericana, donde dará una clase sobre periodismo.

El matrimonio Kirchner, ayer de paso por las calles neoyorquinas, durante un alto en laAsamblea General de la ONU y las negociaciones por la empresa de agua.
El matrimonio Kirchner, ayer de paso por las calles neoyorquinas, durante un alto en la Asamblea General de la ONU y las negociaciones por la empresa de agua.
Nueva York - El gobierno recibió ayer una promesa del primer ministro de España de interceder ante la empresa Aguas de Barcelona para que no abandone su participación en Aguas Argentinas y no siga el camino que decidió el grupo francés Suez de retirarse del país. En el diálogo que mantuvo con este diario anoche aquí al finalizar esa reunión, Néstor Kirchner se dijo convencido de que le había arrancado a José Luis Rodríguez Zapatero un compromiso en ese sentido, pese a que Aguas de Barcelona es una empresa privada y es socia de Suez, que ha resuelto abandonar sus operaciones en el Cono Sur, salvo Chile.

Kirchner
y Zapatero se reunieron en un salón del tercer subsuelo del hotel Four Seasons y los dos mandatarios se comprometieron -como adelantó este diario- a firmar el 15 de octubre próximo, cuando se realice la cumbre de presidentes iberoamericanos, un acuerdo de alianza estratégica. Ese convenio permitiría, entre otras cosas, la formación de sociedades binacionales entre España y la Argentina para emprendimientos en el resto del continente.

A cambio de haber logrado esta promesa de apoyar la permanencia de Aguas de Barcelona en el país, Kirchner se comprometió a viajar a Salamanca una semana antes de las elecciones
. En esa oportunidad, además, se firmarán otros dos documentos. Uno es para la compra de material ferroviario español usado, pero que en la Argentina podría extender su vida útil, por unos u$s 90 millones. Otro es el cierre de la renegociación del contrato con la empresa Telefónica de Argentina con un protocolo referido a la actualización de las tarifas. Ese documento, según dijo anoche un asistente a la reunión, lo prometió Kirchner como prenda de cambio para que esa empresa retire de una buena vez su reclamo ante el tribunal arbitral del CIADI (Banco Mundial), pero también lo quiere usar en la última semana de la campaña como un mensaje de moderación dirigido al voto de esa extracción de la Capital Federal. «Previsibilidad ante los mercados» es la frase que usó Kirchner anoche en la reunión.

Además, Zapatero se comprometió a que España intercederá ante el FMI para que se alcance un acuerdo que suponga una renegociación de los plazos de la deuda con el organismo, cuyos montos preocupan a futuro en la economía del país. El tema lo introdujo Zapatero cuando se encontró con los Kirchner, que habían acudido acompañados por los ministros Rafael Bielsa y Julio De Vido. Ingresó en el salón junto con Miguel Angel Moratinos (su canciller); el embajador ante la OEA, José Antonio Yanez Barnuevo (que tuvo destino antes en la Argentina), cuando al Presidente le habían acercado una hojita con el crecimiento del último período.

Zapatero:
¿Cómo estás?

Kirchner:
¿Cómo voy a estar con estos números? Mirá, mirá...

Z.:
Pero vosotros parecéis chinos por como crecéis...

K.:
Y, qué te parece, con lo que nos cuesta...

Cristina de Kirchner
, aplicada, dice: «Bueno, no somos chinos porque no tenemos su PBI, ni la cantidad de habitantes, ni hablamos como chinos...»

Z.: Bueno, claro mujer, me refiero a que crecéis como chinos por el índice, porque los chinos...


Como el diálogo era inviable, Kirchner le habló del encuentro con Rodrigo de Rato. «Pobrecito, pasó un susto»... se rió Kirchner, que cree que a Zapatero lo separa más distancia que la real del conservador Rato. «Además -agregó-, anda solo por ahí, nadie le da bola, nadie lo saluda. Mirá que ser el presidente del FMI y que nadie te hable... Por algo será...» Zapatero a sus zapatos, el premier español se dijo empapado de la posición argentina. «Necesitamos ayuda en el FMI», dice Kirchner. «La tenéis, y estamos allí para ayudaros. Es un compromiso formal, y les vamos a cumplir.» Kirchner, ya canchero, le guiñó el ojo y le comentó: «Viste que acá al FMI no lo quiere nadie. Es mala palabra. Cuando estuve con Bush en el hotel, la otra noche -reveló-, me hizo el gesto con el dedo que me hace siempre y me dijo: 'No me aflojes con el Fondo'. ¡Pero si es la política de ellos!».

Zapatero reiteró que como antes, España va a apoyar todos los esfuerzos para un buen final, pero como sabe que en los hechos un acuerdo no va dependerde lo que diga un gobierno socialista en Madrid, quiso pasar a otros temas.

• Promesa

En el tema Aguas hubo otra promesa de intervención que el gobierno cree que Zapatero puede lograr por su relación con Antoni Brufau, titular de Repsol y hombre fuerte en el grupo La Caixa, que es la controlante de Aguas de Barcelona.

La confianza en lo que un gobierno puede hacer con una empresa la exageran funcionarios argentinos, acostumbrados a un estilo gerencial muchas veces complaciente. En España Aguas y La Caixa son empresas públicas (sus propietarios son los accionistas) y de las decisiones se rinden cuentas en las asambleas, que es donde se juegan el pellejo los administradores.

Zapatero dio a entender que podía lograr algo cuando mencionóel interés de su gobierno en que capitales españoles compren la parte accionaria de Suez. Fue cuando Kirchner y De Vido insinuaron un desafío que podría traducirse así: «Por
favor, ¿cómo no van a conseguir ustedes que alguien en España les compre a los franceses su parte?». Se preocuparon por la megamaniobra de militares estadounidenses en el Paraguay y más por la expresión de ayer del presidente de ese país de que están muy incómodos en el Mercosur. Los argentinos manejan, y se lo hicieron saber a Zapatero, la noticia de que Paraguay con empresas chilenas han localizado yacimientos de gas y de petróleo en la frontera paraguayo-boliviana y eso puede cambiar el tablero regional.

Y al final Aerolíneas, la empresa a la que los funcionarios de Kirchner se dedican a mortificar. Zapatero fue claro:
«Queremos la continuidad de Aerolíneas en la Argentina y la vamos a ayudar todo lo que podamos».

Kirchner se agarró de la hiedra y retrucó: «Pero es una empresa que hace tres años que tiene problemas con su balance». Zapatero, con cara de póquer, respondió: «Lo sabemos, pero es un problema contable que hay que verlo bien».

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