Economía

Economistas advierten que el riesgo de default sigue latente

El ministro de Hacienda dio a conocer cuatro medidas para contener la crisis económica y financiera. Analistas pusieron el foco en la incertidumbre política, las dudas sobre el desembolso del FMI y las complicaciones para afrontar los pagos a corto plazo.

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, anunció este miércoles el comienzo de la reestructuración de la deuda argentina en medio de un clima de crisis económica y financiera. Lo hizo a través de cuatro medidas que tienen como fin renegociar los vencimientos. Luego del anuncio, ámbito.com dialogó con cuatro economistas quienes analizaron los pormenores de la propuesta del Gobierno y evaluaron el panorama que se viene a corto y mediano plazo.

La conferencia de prensa que tuvo como protagonista al recientemente asumido ministro Lacunza culminó con el desglose de cuatro medidas puntuales enfocadas en extender hacia adelante los vencimientos de deuda que debería afrontar el país en el corto plazo. El plan incluye una extensión de los plazos en el pago de las letras, enviar al Congreso un proyecto para ampliar el plazo de los bonos bajo jurisdicción local y extranjera y negociar con el FMI un "reperfilamiento" de los vencimientos de la deuda.

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Aldo Abram, director ejecutivo de Libertad y Progreso, en diálogo con este medio consideró que si bien “es bastante incierto el panorama” para los próximos meses, el Ejecutivo “trata de despejar el horizonte hasta que asuma un nuevo gobierno y diga qué quiere hacer, sea de Juntos por el Cambio u otro”.

Con respecto a la reacción de los mercados, sostuvo que “la realidad es que estaban esperando algo mucho peor, como una quita de capital o de intereses, una reestructuración de deuda durísima”, profundizó, teniendo en cuenta la fuerte suba en el riesgo país observado en las últimas semanas.

Iván Cachanosky fue un poco más lejos y sostuvo que la propuesta puede ser considerada como “un default con buenos modales”. “Todo lo que es reestructuración de pagos de vencimientos no acordados es forzado, por lo cual es un default de buenos modales. Pienso que la estrategia es más bien política, no sé si hablada con el FMI, con el fin de que estos dólares si no se usan para las Letes vayan al mercado cambiario para que este no se dispare tanto”, agregó el economista.

En ese aspecto, sostuvo que el anuncio “podría generar que la gente haga una retirada de depósito y le metan presión al dólar” y añadió que “seguramente mañana habrá alguna presión sobre el dólar”.

En cuanto al traslado de los vencimientos de letras de tres a seis meses, Cachanosky remarcó que “teniendo en cuenta que Alberto Fernández es quien tiene más probabilidades de ser presidente, todas las Letes de personas jurídicas se están pateando por lo menos de a tres a seis meses lo cual implica que lo pagaría el próximo gobierno. Son vencimientos que corresponderían a este gobierno, con lo cual se está pateando la pelota para más adelante”.

En tanto Andrés Asiain, economista titular del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, cuestionó fuertemente las medidas del Gobierno y puso el foco en la tasa a partir de la cual se reverá la deuda con los bonistas. “El reperfilamiento de la deuda, que es básicamente cambiar bonos a corto plazo por bonos a largo plazo en forma voluntaria con los acreedores, hay que ver a qué tasa se lleva a cabo”, consideró.

“Hoy en día las tasas para Argentina rondan un 20% en dólares. Aceptar eso quiere decir que por cada año el monto crecería un 20%. Supongamos que en un acuerdo amplio con bancos y acreedores se pueda bajar esa tasa, igualmente será muy alta, de dos dígitos e incrementará fuertemente la deuda sin ninguna solución”, criticó duramente Asiain.

Por otro lado, recordó que “el último intento que hubo de un reperfilamiento voluntario en semi default fue el Megacanje y el resultado todavía lo estamos pagando todos los argentinos”.

Asimismo Federico Furiase, director de la consultora EcoGo, destacó que el objetivo que busca el Gobierno como fin último conceptualmente no está mal ya que implicaría darle más aire al programa financiero para disponer de más reservas y calmar el tipo de cambio.

“Puede haber una reacción inicial optimista. La opción de tener un bono con extensión de plazo sin quita de valor nominal podría funcionar en un contexto de incertidumbre. En el mercado cambiario lo que puede pasar es que el canje compulsivo con tenedores de Letes y Lecaps le descomprima algo el programa financiero al Gobierno y le de más munición a corto plazo”, sostuvo en una primera lectura. Sin embargo, resaltó que “si persisten las fuentes de incertidumbres principales asociadas al desembolso del FMI, la presión estructural seguirá estando en el mercado de bonos y de cambios”.

Para el economista “lo que se necesita es que en este canje voluntario los inversores esperen una baja en el riesgo país para que el precio de ese bono suba por reestructuración. Lo que no veo es que este anuncio genere una baja en el riesgo país porque las fuentes de incertidumbre siguen siendo las mismas”.

En ese sentido, puso el foco en que si las medidas anunciadas por Lacunza llegan de la mano de un posible anuncio del FMI respecto al desembolso, el resultado puede variar y devenir en una cierta calma en los inversores. “Un anuncio del Fondo con un guiño para el desembolso podría cambiar la expectativa de baja en el riesgo país e incentivar una demanda en el canje voluntario. Esto permitiría descomprimir el programa financiero y mejorar la capacidad de reacción del BCRA en el mercado de cambios”, concluyó.

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