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2011 con final abierto
Periodista: ¿Cómo ve el panorama electoral para 2011?
Jaime Durán Barba: Por un lado, creo que hay un candidato fuerte; que el candidato peronista es el ex presidente Kirchner. Si vemos la historia, el presidente Kirchner es el líder peronista más parecido a Perón que se ha dado en muchos años. Cuando discutí hace poco con algunos amigos sobre el tema de Papel Prensa y el Gobierno, decían, bueno, es que esto es algo inédito, nunca pasó, porque no hablamos de historia argentina del año 51 y del enfrentamiento del general Perón con La Prensa. Es una reproducción casi exacta de lo que ocurrió en ese momento; Kirchner es muy parecido al general Perón como estilo, preside un partido que gira en torno a la CGT, que es lo que organizó el coronel Perón cuando fue ministro de Trabajo, la CGT, las obras sociales, las gobernaciones, las intendencias, con un aparato enorme que tiene vinculación con el Estado; eso fue siempre el peronismo y eso es lo que es el presidente Kirchner.
P.: Pero Perón tenía encanto...
J.D.B.: Kirchner es un peronista del siglo XXI, ahora los líderes ya no tienen el encanto, ya no hay un Velasco Ibarra, ya no hay Lázaro Cárdenas, ya no hay Haya De La Torre. Estamos en otra etapa, pero es un líder parecido y ése es un partido importante, tiene un enorme poder. El año pasado, cuando ganó De Narváez, hice una declaración que varios me criticaron cuando dije que Kirchner tiene mucho vuelo y que estará en la segunda vuelta. Es un candidato poderoso, no digo que ha ganado, es muy temprano para decir si alguien ganó o no ganó. A mí me parece absurdo a esta altura decir fulano ganó, pero es un político que está en la carrera y que muy probablemente estará en la segunda vuelta, muy probablemente. En el radicalismo hay dos líderes importantes. Cobos, que según las encuestas, no es una opinión subjetiva, ha venido bajando lentamente. Desde que votó en la 125 hasta el presente, ha bajado un par de puntos por mes aproximadamente. Un Alfonsín que al revés, desde la muerte de su padre viene ascendiendo y se están cruzando ahora. Yo creo que si sigue esa tendencia, Alfonsín terminará mejor que Cobos y eventualmente será el candidato radical, pero el partido radical tiene una tradición, una fuerza, una historia, éstos son dos líderes importantes. En el peronismo disidente hay dirigentes importantes, el ex presidente Duhalde es una persona con historia; hay otros dirigentes provinciales, pero no veo yo que sea un partido. Cuando hablamos de un partido, yo me eduqué con un asesor del clan Kennedy que nos decía: «Nunca en política existe algo si no tiene dirección, teléfono -en ese tiempo no había celulares-», y no sé cuántos son. Hoy en día, el Peronismo Federal, ¿cuál es su dirección, su teléfono y cuántos son? No es un movimiento, hay algunas personas que están en el sector, pero no veo ahí una sustancia para hacer un partido, ni veo alguien que pueda ser candidato de ese partido.
P.: ¿Y Macri?
J.D.B.: Está Macri, que es diverso del Peronismo Federal, del peronismo unitario, como lo quieran llamar al del presidente Kirchner, y del radicalismo. Es una opción distinta en la Argentina. Cuando Macri fue candidato en 2005, no fue candidato peronista ni radical, planteaba una nueva alternativa. Cuando fue candidato a jefe de Gobierno en 2007, no fue ni peronista ni radical. Cuando De Narváez fue candidato el año pasado, tampoco fue peronista ni radical, se lo criticó a él y a mí como asesor, por haber desperonizado la campaña, porque no fue candidato peronista, fue candidato de otra alternativa. Esa alternativa está funcionando, en las encuestas objetivamente ocupa un buen lugar. Macri está siempre segundo, tercero, primero. Con Cobos, Kirchner y Alfonsín, éstos son.
P.: ¿Qué le aconsejaría si usted fuera el asesor de Kirchner?
J.D.B.: Ante todo, me da pena su situación de salud, yo creo en la vida y creo en la vida para todos. Ojalá pronto se recupere y le vaya bien. Pero el ex presidente Kirchner, si no se recupera del todo y no vuelve a tener la fuerza necesaria para enfrentar una campaña, tampoco está fuera del juego. Porque podría ser candidata Cristina Fernández y, le hablo desde mi perspectiva profesional, es una candidata que tiene la fuerza que tienen ellos con un esposo enfermo, puede tener un elemento sentimental que incremente notablemente su juego. Yo me sacrifico, voy a la reelección porque mi marido está enfermo y no puede levantar la bandera. Eso saca lágrimas.
P.: ¿Es difícil gobernar Buenos Aires?
J.D.B.: Un poco más difícil que el resto del país sí, pero bastante semejante a América Latina. En la Argentina tenemos una visión muy negativa de nuestro país y no está tan mal la Argentina. Con el debido respeto y el afecto que tengo por México, es un país realmente peligroso. A mí a veces me da miedo ir, sobre todo en determinados estados, como Tamaulipas, Sinaloa.
P.: ¿Y en comparación con otros países?
J.D.B.: En cuanto a gobiernos autoritarios, yo creo que hay somozatos, gobiernos que se dicen de izquierda, pero que son regímenes parecidos a los de Somoza que existen en Centroamérica. Hablo de Nicaragua, hablo del Caribe, de Venezuela. Venezuela es un país que está sometido a una verdadera dictadura de un coronel golpista, ignorante, que ha llevado a una sociedad muy dura. Un miembro de mi equipo, un español, vive en Venezuela, un gran psicólogo, Roberto Zapata; cada vez que viene a Buenos Aires, o va a México, o va a Brasil, lleva su contrabando de leche porque en Venezuela no hay leche para los niños, tiene que llevar leche en polvo para que sus nietos tengan leche que tomar; es un país que está hundido en dólares por el petróleo; ese tipo de cosas felizmente tampoco hay acá, o sea, procesos como el venezolano son realmente procesos de una brutalidad enorme.
P.: En sus libros dice que la sociedad actual se está feminizando...
J.D.B.: La sociedad cambió radicalmente; la sociedad que viví cuando fui niño no tiene nada que ver con ésta, porque por un lado viene una revolución tecnológica descomunal. Cuando cumplí 15 años, recibí una máquina de escribir Remington de regalo, de mi padre, para que me durara toda la vida. Ahora, si le regalo a mi nieto una máquina para que le dure toda la vida, me la tira en la cabeza. Hay, además, una revolución sexual radical que cambió la estructura de la familia, cambió lo más importante, que es como nos socializamos frente a la autoridad. Yo me socialicé en una familia que tenía un jefe, mi padre, que era Dios, yo creía que él sabía todo, toda duda que tenía la consultaba con él, lo trataba de usted, él me trataba de vos, y era la autoridad suprema; estoy feliz de haber vivido así, tuve una infancia maravillosa, mi madre ayudaba un poco a eso, y los niños no teníamos derechos. Me llevo muy bien con mi nieto, que me trata como a un compañero del parvulario, «viejo, apurate, los caballos», y tiene 6 años. Y hay algo más subversivo todavía: cuando mi nieto se mete en la computadora, hace cosas que yo no puedo hacer, no las entiendo, y me dice. «Viejo, está mal tu antivirus y...», él sabe que sabe más que yo.
P.: ¿Eso es bueno o malo?
J.D.B.: El que me guste es otra cosa. A mí la tecnocumbia no me gusta en absoluto, pero la oigo para comunicarme con algunas generaciones. Esto no es un juicio de valor, es una descripción. Estos niños socializados en esta familia democrática horizontal no hablan del Dr. Kirchner, dicen «Kirchner»; no hablan del Dr. Calderón, es «Felipe». Yo estudié en la Universidad Nacional de Cuyo Filosofía, en el año 72, y cantaba la marcha de los muchachos peronistas porque yo era peronista.
P.: Usted era peronista de la tendencia...
J.D.B.: Pues sí, así es, y cantábamos: «¡Perón, Perón, qué grande sos, mi general cuánto valés!». Qué ridículo sonaría ahora cantar: «¡Kirchner, Kirchner, qué grande sos, mi doctor cuánto valés!».
P.: Sus críticos lo acusan de haber frivolizado a Macri...
J.D.B.: Sí, y eso no es cierto. Con Macri discutimos muchas cosas serias, él tiene puntos de vista sobre el país, pero no se comunica él como se comunicaban los antiguos políticos. Primero, una aclaración: Macri no hace lo que yo le digo, no, en absoluto, tenemos una estupenda relación. Leo permanentemente investigaciones, uso mucho encuestas, uso bien las encuestas. Las encuestas no son para hacer lo que dicen los encuestados, ésa es una depravación del encuestado, es un disparate; un líder que haga lo que dicen las encuestas no es un líder, pero las encuestas sirven para saber lo que piensa la gente. Aquí en la Argentina hay varias encuestadoras serias, que nos dan resultados serios y yo puedo ver qué pasa ahí. Cuando las encuestas dicen que a la gente no le interesa lo de las escuchas, para mí está claro que a la gente no le interesa lo de las escuchas. Cuando después del lío que se armó con Oyarbide y el juicio, etcétera, Macri sube 5 puntos en todas esas encuestas que se hacen, tengo que decir que está subiendo 5 puntos. ¿Por qué ocurre eso?, yo creo que es claro, el juicio ese armado contra Macri es evidentemente un juicio disparatado.
P.: Usted ha dicho que la gente vota por imágenes y sentimientos, no con la cabeza.
J.D.B.: Definitivamente.
P.: ¿Eso no es una subestimación al elector?
J.D.B.: No, es una descripción de nuevas formas de comunicación; antiguamente yo me formé en la Galaxia Gutenberg, se comunicaba el líder con las masas con palabras que pretendían transmitir ideas, palabras para convencer de ideas, ésa fue la política anterior. Actualmente, si vos querés ganar la elección, otra cosa es gobernar, pero estamos hablando de votos, hay que comunicarse con imágenes que transmiten sentimientos, no hay ninguna persona que diga a mí me cae mal el señor Kirchner y cayéndome mal voy a leer su programa de gobierno a ver si voto, no; si me cae mal y además encuentro que su programa de gobierno es inteligente, digo, y quién le escribió este programa.


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