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2 de agosto 2023 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿A dónde van los bancos centrales, Gekko? ¿Cuándo darán las hurras?

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Periodista: Los bancos centrales del G10 se acercan al tramo final de la suba de tasas. La inflación global acusó recibo ya y les permite repensar su política. ¿Qué tan próximos están de dar las hurras?

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Gordon Gekko: La Fed ya no subirá las tasas por inercia. Pero tiene un aumento pendiente según su mapa de puntos.

P.: Sí, pero, ¿qué tan seguro es que lo quiera aplicar?

G.G.: Es “inseguro”. Una chance en cinco, dicen los futuros a septiembre. Quizás una en cuatro para noviembre. Mi distribución de probabilidades, subjetiva, es distinta: una en diez para la próxima reunión. Y 40% probable para noviembre / diciembre.

P.: ¿Será función de lo que nos diga la data a esas fechas?

G.G.: La realidad tendrá, como siempre, la última palabra. Pero de las tasas cero de interés y 7% de inflación de fines de 2021 pasamos a las tasas 5,5% de interés y 3% de inflación (4,1%, núcleo) en la actualidad. Así, la realidad tampoco es urgente, el árbitro deja de ser el último dato punzante. El manejo de los tiempos es distinto.

P.: ¿Qué quiere decir? ¿Que Powell puede “descalzarse” de la data y esperar más antes de gatillar ante un mal indicador puntual?

G.G.: Después de subir las tasas 525 puntos base, sumar otros 25 es un trámite de rutina. Pero la zozobra de Silicon Valley Bank mostró que algo se puede romper sin preaviso. En junio, la Fed hizo una pausa, tomó nota de la pax bancaria y el declive de la inflación, y luego, sí, nos vacunó en julio. No la apuró la data del mes. Usó otro guión. Más confiable. Esto es método, y ya no pura reacción. La Fed salió del offside. ¿Subirá una reunión sí y otra, no? Eso creo. Hasta nuevo aviso.

P.: Powell lo negó. Cada reunión está “viva”. No existe una regla establecida de antemano, dijo.

G.G.: Creo lo anterior porque eso hizo. Ahora, y con total constancia entre los diciembres de 2016 y 2018 para normalizar la política pos-Lehman: 8 subas de tasa de 25 pbs cada una, aplicadas reunión de por medio.

P.: Las circunstancias cambiaron con respecto a aquellos tiempos.

G.G.: Y también con respecto a 2022. Y la regla es útil de nuevo. Gana tiempo para que se desplieguen los efectos rezagados del aumento de tasas, deja que el ajuste lo siga haciendo la tasa real, y permite apreciar la verdadera velocidad de crucero de la inflación subyacente depurada de los vaivenes del mes a mes. Y como los bancos están recortando el crédito, mientras la bonanza de Wall Street mejora las condiciones financieras, también facilita calibrar mejor el efecto neto que la Fed debe contemplar.

P.: El BCE la tiene más complicada.

G.G.: De la tasa bajo cero de interés pasó a 3,75% con el aumento de un cuarto de punto del jueves último. La inflación baja pero es más alta: 5,3%. La inflación núcleo es reticente y no mermó en junio: 5,5%.

P.: Para peor, la eurozona creció apenas 0,3% el último trimestre y zafó de la recesión técnica, pero está lejos de la marcha vibrante de los EE.UU.

G.G.: Hace tres trimestres que la eurozona se estancó. La recesión industrial se hace sentir. Sobre todo en Alemania e Italia donde su peso es muy grande. Pero la tenacidad de la inflación núcleo (y la dureza de los halcones nórdicos) la obligará a Christine Lagarde a seguir con la suba de tasas, como mínimo, en la próxima reunión. El BCE tiene una corta historia. Pero ya labró una tradición de producir subas en exceso y a destiempo que luego revierte deprisa cuando se le cae la mampostería.

P.: ¿Deberíamos esperar nuevas subas de tasa esta semana?

G.G.: Australia hizo mutis por el foro. El Banco de Inglaterra, seguro. Con la inflación en 8,2% (núcleo, 6,9%) tiene para rato.

P.: Wall Street es una fiesta. Las subas de tasas ya no le quitan el sueño.

G.G.: Mientras no rompan nada, sí. Están incorporadas en el radar. Y en la medida que la inflación decline pari passu son muy beneficiosas. Fíjese lo curioso de la semana pasada. Se reúnen tres bancos centrales. La Fed y el BCE suben un cuarto de punto, y todo bien. El Banco de Japón que no las tocó fue el único que causó revuelo.

P.: Es el único que mantiene sus tasas de interés bajo cero. Y la inflación de Tokio fue 4% en julio. ¿Comienza el deshielo? Japón importa porque el yen, con tasas tan bajas, es la moneda favorita para financiar arbitrajes.

G.G.: Japón no cambió su política, pero flexibiliza uno de sus parámetros más visibles. En otro momento, octubre 2022, por ejemplo, hubiera sido catastrófico. Hoy es solo un aviso a tiempo de bajar el apalancamiento.

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