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A la gorra: colecta por monumento a Perón
Antonio Cafiero, Lorenzo Pepe, Gerónimo Venegas y Teresa González Fernández, entre otros, durante la colocación, la semana pasada, de un monolito donde se instalará el monumento a Juan Perón.
La viuda se ganó, como todos los que colaboren, el carnet peronista. Casi una remake de la libreta peronista de los 50 que ahora, además de certificar identidad partidaria, probará que el portador del mismo contribuyó a pagar el monumento al general.
Ayer, tras la sigilosa colocación de la piedra fundamental, la comisión pro-monumento dio a conocer la cuenta del Banco Nación adonde se podrán depositar fondos para financiar la obra que moldea el escultor Enrique Savio. Es la Nº 52989/79 de la sucursal Plaza de Mayo.
Una vez más, no hubo nadie del Gobierno ni del PJ que preside Néstor Kirchner. Tendrán, eso sí, la oportunidad -o la obligación- de sumarse a la colecta. En unos días se mandarán las cartas para pedir aportes. En la lista de destinatarios figuran los dos Kirchner.
Además de la Presidente y el jefe del PJ nacional, gobernadores, legisladores y funcionarios recibirán una respetuosa nota pidiendo
recursos. Contrarrembolso, una vez que colaboren, recibirán el carnet que constata su aporte al monumento.
Una ecuación lineal sugiere que no deberían tener problemas para reunir los casi tres millones de pesos que demandará la construcción de la estatua de 4 metros de alto que mostrará a Perón con los brazos en alto, vestido de civil, mirando hacia la Plaza de Mayo.
En el padrón de afiliados del peronismo figuran 3 millones de personas. «Si cada afiliado pone un peso, juntamos la plata» dijo Lorenzo Pepe, que integra con Antonio Cafiero y Gerónimo «Momo» Venegas el trío de promotores del accidentado monumento.
Es más: la primera ley para recordar con una estatua al tres veces presidente la presentó, en 1986, Cafiero. Hubo varias más, todas frustradas. La que, con forceps, finalmente logró el aval legislativo tropezó luego con otros escollos. La aventura consumió 23 años.
Temores
Con suerte, el monumento se emplazará el 17 de octubre de 2010. Para entonces, prometieron ayer Venegas, Cafiero y Pepe, se convocará a una concentración masiva. Una especie de disculpa por no haber difundido fecha y hora de la colocación de la piedra fundamental.
Todo se explica. Al recelo de algunos de que el Gobierno quiera copar el show se sumó la precaución de otros para evitar eventuales incidentes. Es un tormento el recuerdo del escándalo en el traslado de los restos de Perón de la Chacarita a la quinta de San Vicente.
Además de la prevención a nuevas aventuras de «Madonnas» y «Patas» la silenciosa colocación del monolito, el martes pasado, tuvo la inocultable intención de apartar al oficialismo del episodio, una forma de expresar malestar por las trabas que la Casa Rosada puso a la obra.
Quedará registrado en el anecdotario peronista la negativa de Cristina de Kirchner, trasmitida por Oscar Parrilli, a permitir la construcción del monumento porque en la zona prevista inicialmente se instaló el helipuerto presidencial. Al final, la Fuerza Aérea, dio el OK.
Es cierto, también, que la comisión pro-monumento, se convirtió en una trinchera anti-K. Salvo Pepe y Cafiero, a veces críticos, pero apartados de la roña internista, el grueso de los otros «constructores» militan en armados fieramente enfrentados a los Kirchner.
De hecho, uno de los promotores, Venegas, opera al lado de Felipe Solá por mandato de Eduardo Duhalde. Lo mismo ocurre con Fernando «Pato» Galmarini y, entre otros, Teresa González Fernández. La única espada K es Hugo Moyano y ayer, previo aviso, no apareció por UATRE.


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