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A. Latina, en pleno cambio: pasó del pupitre al estrado
Con cuarenta años de historia, el Foro de Davos ha ido cambiando y adaptándose a la realidad del mundo, y muestra de ello es que la participación de representantes de países emergentes ha ido en claro aumento, en consonancia con la importancia que adquirieron en la economía mundial. Atrás quedaron las reuniones del Foro de Davos en las que estrellas de Hollywood comprometidas en acciones sociales acaparaban la atención reflejando en cierto sentido la despreocupación de años con vaivenes y que en las últimas ediciones, marcadas por la severidad de la crisis financiera y económica internacional, ya no tienen prácticamente cabida.
La canciller alemana, Angela Merkel, con un país que se ve como el principal garante del rigor presupuestario en la eurozona, inaugurará formalmente el Foro de Davos en una intervención que irá más allá de lo simbólico y que refleja el papel que se atribuye a Alemania en este período de incertidumbre generalizada. También pasará por Davos el primer ministro británico, David Cameron, cuya oposición a un nuevo tratado para la Unión Europea resquebrajo aún más la ya decaída unidad del bloque, así como los jefes de las instituciones financieras que negocian la reestructuración de la deuda griega, de cuyo desenlace muchos creen que depende el futuro del euro.
Los responsables del FMI, del Banco Central Europeo (BCE) y del Instituto Internacional de Finanzas (IIF) aprovecharán así el espacio de encuentros informales que representa Davos.
Los mandatarios latinoamericanos llegan esta vez a la estación alpina suiza no para aprender lecciones, sino incluso para darlas, incidir en que su región tiene algunas de las mejores tasas de crecimiento del mundo y exponer cómo el desempleo está cayendo y lo atractiva que se convirtió esta región para los capitales privados y las inversiones en general.
Los presidentes de México, Felipe Calderón; de Perú, Ollanta Humala; y de Panamá, Ricardo Martinelli, intentarán dar respuesta a la difícil cuestión de cómo garantizar que el crecimiento que viven sus países es sostenible.
En Davos hay lugar también para aquellos que quieren mostrar el ejemplo y proponer lecciones, en tono con el lema que animará los cuatro días de reuniones este año: «Gran transformación: creando nuevos modelos».
Agencia EFE


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