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Abren causa en la Argentina por la muerte de Goulart
Joao Goulart, en una visita a Nueva York.
Goulart partió al exilio en 1964 tras el golpe y falleció en 1976 en una estancia de la provincia de Corrientes, donde según su hijo, fue víctima de una conspiración. «Hay elementos de sobra para decir que mi padre fue asesinado, queremos llegar a la verdad y por eso que decidimos llevar el caso a la Justicia argentina», afirmó Goulart.
Mario Neira Barreiro, ex miembro de un grupo de ultraderecha uruguayo vinculado con los servicios de inteligencia de ese país, preso en Brasil, confesó haber adulterado los medicamentos que tomaba el ex mandatario cuando estuvo hospedado en el Hotel Liberty de Buenos Aires.
«Nosotros vamos a recoger todos los documentos y llevarlos a la Argentina, y pediremos al Gobierno argentino que se abra una investigación ya que acá no hubo, y dado que el fallecimiento ocurrió en territorio argentino», explicó. La presentación se realizará «tal vez después de octubre», apuntó.
En junio, el fiscal federal brasileño, Julio Schwonke, dio por cerrado el proceso sobre el deceso del ex mandatario por considerar que no existen elementos para sustentar la tesis del asesinato. «¿Qué quería el procurador, que llevemos un documento donde Ernesto Geisel (ex dictador) pide formalmente la muerte de Goulart?», se preguntó. Para Goulart, la Justicia de la Argentina podrá dar una «lección» a la de Brasil sobre el procesamiento de los delitos cometidos por los represores.
Según Goulart, los presuntos ejecutores de su padre contaron con algún grado de complicidad u omisión por parte de la central de inteligencia estadounidense, la CIA. «Hay indicios suficientes para sospechar que estuvieron involucrados Frederick Latrash (ex jefe de la CIA en Montevideo) y no podemos descartar de plano algún grado de vinculación de Michael Townley», expresó.
Ex agente de la CIA y la DINA, policía política del régimen militar chileno, Townley participó en los asesinatos del ex canciller chileno Orlando Letelier, en Washington, en 1976, y dos años antes del atentado que mató al general chileno Carlos Prats, en Buenos Aires.
Agencia ANSA


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