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Abuelas recuperan al nieto No 102
La presidenta de la Asociación, Estela de Carlotto, explicó en una conferencia de prensa que «no se trató de un caso sencillo», dado que el muchacho, apropiado por un represor durante la última dictadura, se negaba a realizarse exámenes genéticos que pudieran determinar su verdadera identidad.
Por este motivo, el juez federal que lleva adelante la causa, Rodolfo Canicoba Corral, decidió una medida de «último recurso» para restituir su derecho a conocer quién es en realidad, tras haber nacido en noviembre de 1977 en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA).
Mediante una requisa de ropa ordenada por el magistrado se logró extraer el ADN necesario para establecer que el joven es hijo del matrimonio Tauro - Rochistein y que desde hacía más de 30 años las Abuelas de Plaza de Mayo y sus familiares venían buscando, relató Carlotto. La identidad del muchacho aún permanece en reserva, motivo por el cual no asistió a la conferencia de prensa que encabezó ayer Carlotto en la sede de Abuelas, en Virrey Cevallos 592, en el barrio porteño de Monserrat. «No es un caso sencillo. Está en un proceso duro, pero por la experiencia que tenemos éste va terminar bien», comentó la presidenta de la organización. Acompañada por al menos seis nietos recuperados, Carlotto indicó que «fue el juez Canicoba Corral al que le correspondió decirle la verdad».
En este sentido, fuentes de Abuelas de Plaza de Mayo dijeron que confían en que este caso pueda sentar jurisprudencia y servir para acelerar la causa que intenta esclarecer la identidad de Marcela y Felipe Noble Herrera, hijos adoptivos de la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble.
La investigación para restituir la identidad del nieto 102 comenzó después de que un represor afirmara que el joven presentado ayer era hijo del matrimonio Tauro - Rochistein, pero como ocurrió en otros casos, el joven se negaba a realizarse el análisis de ADN.
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