22 de febrero 2018 - 00:00

Acto masivo y sin incidentes que hizo centro en el frente judicial

Con el estilo de Camioneros, la convocatoria mostró una apuesta de alianza a largo plazo con el kirchnerismo, las CTA y movimientos sociales.

El nuevo mundo de Moyano. Las postales de la marcha de ayer fueron, al menos, novedosas para el camionero. En el escenario se mostró con un relicario de Milagro Sala, mientras a su lado festejaba Edgardo Depetri
El nuevo mundo de Moyano. Las postales de la marcha de ayer fueron, al menos, novedosas para el camionero. En el escenario se mostró con un relicario de Milagro Sala, mientras a su lado festejaba Edgardo Depetri
El Gobierno debió asumir ayer que fue masivo el acto protagonizado por Hugo Moyano y otros sindicalistas disidentes junto con movimientos sociales y agrupaciones políticas opositoras. Ni siquiera hubo incidentes como los que se hicieron habituales para coronar las últimas movilizaciones callejeras de la CGT ni un accionar determinante de la izquierda -siempre presente, pero de manera diferenciada- para matizar el saldo de la convocatoria. Al menos los funcionarios y los rivales del camionero pudieron coincidir en el vacío absoluto al que los gremios más tradicionales terminaron por condenar al protagonista de la jornada.

El discurso de cierre de Moyano fue apenas un dato más del acto y no dejó conceptos distintos de los que ya había consignado en las semanas previas el dirigente en su extendido tour por canales de tevé y radios. Insistió en que no tiene "miedo de ir preso" y que está dispuesto a "dar la vida por los trabajadores" y llamó a los concurrentes a repensar su voto para las próximas elecciones por si "se equivocaron" en 2015 por entender que "los gorilas no pueden estar más" en el poder. La alocución omitió un mea culpa por sus propias acciones a favor de Mauricio Macri durante la campaña.

Lo multitudinario de la convocatoria (se calcula un punto intermedio entre los 100 mil contabilizados por el oficialismo y los 400 mil declamados por los organizadores) revitalizó al jefe de los camioneros luego de una acción sostenida por el Gobierno en las últimas semanas para aislarlo y restarle apoyos. Así, compensó en la calle la ausencia de sindicalistas de peso en el palco. Apenas se destacaron los jefes de las dos versiones de la CTA, Hugo Yasky y Pablo Micheli, el bancario Sergio Palazzo, el docente bonaerense Roberto Baradel y referentes de organizaciones sociales.

Hebe de Bonafini se declaró fan del sindicalista y hasta fue a la marcha en su Van desde donde se fotografió con otros dos nuevos militantes de Hugo Moyano: Máximo Kirchner y Andrés "Cuervo" Larroque. Fue todo un debut que se notó aún más por la ausencia de casi todos los sindicalistas que acompañaron a Moyano en su carrera.

La eventualidad de un paro nacional estuvo más presente en la concurrencia que entre los oradores y sólo Micheli la mencionó al pasar en caso de no haber respuesta del Gobierno a los reclamos expuestos ayer. Las consignas del acto pasaron por el rechazo a las reformas previsional (sancionada) y laboral (en debate), al tope en paritarias y a las acciones del oficialismo contra los gremios, y por el reclamo de un pago extra a los jubilados, entre otros puntos.

En cambio sobrevoló todas las intervenciones la inauguración de un nuevo polo opositor con eje en los gremios convocantes. "Este va a quedar en la historia como el día de la unidad de los trabajadores, de los que no nos ponemos de rodillas ante los patrones", dijo Yasky. Palazzo, antes, había inaugurado la línea argumental de que los gremios opositores son "todos objeto de una persecución de este gobierno". Más tarde Moyano volvería sobre ese ítem (el judicial en su contra) y lo volvería un eje de su discurso. También habló Esteban "Gringo" Castro, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (en representación de los movimientos sociales): "el Gobierno no quiere parar con el ajuste y ejecuta las políticas de los grandes monopolios, pero los decimos que acá no se rinde nadie".

Fueron reemplazados, por ejemplo, por el representante del papa Francisco, Juan Grabois o hasta por el economista ultraliberal Javier Milei, que estuvo allí para cumplir una promesa.

Los organizadores del acto y los colaboradores más cercanos a Moyano estaban satisfechos con apenas las fotos aéreas. Admitieron que no existe una hoja de ruta a largo plazo del espacio opositor inaugurado ayer pero estimaron que el próximo paso será explorar el vínculo con los participantes políticos de la protesta, en particular el kirchnerismo. Desde el Gobierno, en cambio, alegaron que nada cambiará en su vínculo con el gremialismo y sólo confirmaron que se mantendrá la línea de gestión del día a día con gremialistas valorados por su vocación de diálogo, lo que incluye la participación de varios de ellos en una gira que arrancará el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, por Europa la semana que viene.

Mariano Martín

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