10 de diciembre 2009 - 00:00

Acuerdo con Chávez: puente aéreo Buenos Aires-Caracas

Hugo Chávez, otra vez local. Probó un todoterreno en Tandanor. Saludó a la embajadora en los dos países, Alicia Castro, y firmó 14 acuerdos bilaterales en la Casa de Gobierno. No se quedó a cenar, pero aprobó críticas de Cristina a Brasil.
Hugo Chávez, otra vez local. Probó un todoterreno en Tandanor. Saludó a la embajadora en los dos países, Alicia Castro, y firmó 14 acuerdos bilaterales en la Casa de Gobierno. No se quedó a cenar, pero aprobó críticas de Cristina a Brasil.
Hugo Chávez desplegó ayer, casi como si fuera local, un nuevo show bolivariano, para acompañar el momento político y económico de Cristina de Kirchner. En el séptimo encuentro del año entre ambos jefes de Estado, y la tercera cumbre bilateral de 2009, el venezolano firmó 14 acuerdos, respaldó la política de aplicación de asimetrías en el Mercosur, visitó el astillero Tandanor, recorrió el lugar en una especie de todoterreno descapotable de guerra y criticó al capitalismo en general y a los medios de comunicación en particular.

Luego de un besamanos en la Casa de Gobierno, donde circularon los más importantes integrantes de ambos gabinetes, Cristina y Chávez firmaron múltiples proyectos bilaterales. El más vistoso incluye la suma de siete vuelos semanales más entre Buenos Aires y Caracas (en total, son 14, sumando los que ya están vigentes), lo que ubica a ese destino en uno de los más importantes en el organigrama de salidas de Ezeiza. Hay que recordar que, por ejemplo, Aerolíneas Argentinas no tiene como destino a puertos como Nueva York, Londres y París, por considerarlos innecesarios en la gestión estatal de la compañía.

Firmaron además proyectos para la instalación de reparadores navales para el desarrollo de la hidrovía Paraná-Paraguay, financiamiento para la instalación de laboratorios argentinos en Venezuela, la construcción de 50 barcazas tanque de entre 3 mil y 5 mil metros cúbicos de capacidad, de 10 remolcadores de empuje de 5 mil a 9 mil hp, de seis buques tantes alijadores de capacidad de entre 10 mil y 20 mil metros cúbicos cada uno y la reconstrucción de otras unidades navales de propiedad de Fluvialba.

También se cerró un Código Compartido entre Aerolíneas Argentinas y el Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos SA (Conviasa) que establece el compromiso mediante el cual la compañía operadora permite a la empresa comercializadora vender con su propio código y número de vuelo parte de la capacidad de algunos vuelos.

Poco más tarde, se suscribió un memorándum de entendimiento entre el Ministerio de Turismo local y la Secretaría de Turismo de nuestro país para establecer estrategias conjuntas en la promoción y comercialización de productos turísticos que desarrollen ambos organismos, y la promoción conjunta en ferias del sector y el desarrollo de actividades concernientes a la celebración del Bicentenario de ambas naciones.

Se acordó también que el Ministerio de Comercio de Venezuela otorgue 10.000 licencias de importación para 2010, que incluyen vehículos de transporte público, de carga y tipo sedán originarios de la Argentina.

Después de firmar estos acuerdos, Cristina de Kirchner y Chávez desplegaron un monólogo conjunto, sin preguntas, en el Salón de la Mujer que habitualmente utiliza la presidente argentina para sus mensajes.

La jefa de Estado aprovechó para aclarar la negativa de Chávez a quedarse para una cena en el Palacio San Martín. «Como vos no te vas a quedar a cenar hoy aquí, no vayan a decir que estás enojado como dijeron que estaba Lula», señaló. Chávez, de inmediato, contestó: «La verdad es que lamentamos muchísimo no poder quedarnos, pero tenemos que estar mañana temprano en Venezuela, porque es el Día de la Fuerza Aérea y, además, es un nuevo aniversario de la batalla campesina de Santa Inés».

Chávez aprovechó para lanzar sus afamadas frases bolivarianas de rigor. Entre otros hits, el visitante desplegó: «Vivan los trabajadores», «Viva Perón», «Viva Evita», y «es la oportunidad para coronar este siglo la independencia de la Argentina, de Venezuela, de la patria grande». También dijo: «Ninguno de nuestros países, por más pasión y fuerza que le impriman, si se quedan dentro de las fronteras, no hay independencia posible».

La Presidente aprovechó el apoyo general de Chávez para volver a protestar contra las políticas proteccionistas de Brasil. «No creo en los lugares donde florece uno solo y el otro solamente sobrevive. Los desarrollos tienen que ser armónicos».

Cristina eligió, además, agradecer a Chávez «todo lo que nos ayudaste a los argentinos cuando lo necesitamos en el anterior Gobierno». La jefa de Estado se refería a los préstamos que Chávez le dio al país vía compra de bonos durante la gestión de Néstor Kirchner, donde le cobraba al país una tasa de interés del 15%, cuando el mercado internacional fijaba un máximo del 7% y el FMI hubiera prestado al 4% anual máximo.

Luego de la firma de los acuerdos Cristina y su par venezolano se dirigieron hacia los astilleros de Tandanor, en Dock Sud. Allí Chávez recorrió las instalaciones nacionalizadas a bordo de un unimog local, acompañado por la Presidente y con la ministra de Defensa, Nilda Garré, ex embajadora en Caracas, como navegante.

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