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Adelantamiento, un arma contra “colectoras K”
Daniel Scioli
Aunque las leyes de internas abiertas nacional y provincial prohíben expresamente la existencia de colectoras -que contrarían la esencia de las primarias-, el patagónico logró instalar el supuesto de que hará «lo necesario» para no quedar cautivo de una sola lista.
El mecanismo, ya citado por este diario, no es nuevo: el esquema de «adhesiones», que pergeñó y usufructuó Eduardo Duhalde en los 90, es la figura que se invoca como «atajo» para sortear la prohibición en las dos normativas sobre las listas colectoras.
A simple vista, es notoria la fragilidad jurídica del sistema de adhesiones. ¿Qué sentido tiene una primaria por un partido o frente si, luego, por ese mismo partido o frente puede aparecer un segundo (o tercer) candidato? ¿No terminará, ese formato, vaciando la primaria?
Los sectores más extremos del PJ de Buenos Aires interpretan que, sea como fuere, Kirchner impondrá un régimen de colectoras -deberá sortear posibles impugnaciones- no sólo a nivel local, sino también a nivel provincial. Hablan, incluso, de más de un «candidato» no PJ a la gobernación.
Esa posibilidad agitó, en las últimas semanas, la versión de que Daniel Scioli podría recurrir a su facultad de separar las elecciones provinciales de la nacional para, con eso, despegarse del costo electoral que significa, para él y para los intendentes, ir colgados de Kirchner.
Desde La Plata, el propio Scioli dijo que no piensa en eso. Lo mismo dicen, en reserva, sus operadores que suponen que el toreo con Olivos es la antesala de una negociación futura en la que el gobernador, por sus índices en intención de voto e imagen, es una figura imprescindible.
Pero en otros cuarteles, no desvinculados del sciolismo, se preparan alternativas para usar el adelantamiento de la elección bonaerense como arma para frenar la imposición de las colectoras o, llegado el caso, para tomar distancia de Olivos y la Casa Rosada.
Desde el kirchnerismo se usó como argumento técnico para abortar esa hipótesis de «separación» de las votaciones, que la ley de primarias bonaerense establece que se debe votar en la misma fecha que la primaria nacional, por lo que, en todo caso, Scioli no tendría posibilidad de «adelantar».
Podría, sí, atrasar: que en Buenos Aires se vote después que a nivel nacional, porque entre el 14 de agosto y el 23 de octubre no daría plazos para, por ejemplo, fijar como fecha bonaerense el 1 o el 8 de octubre.
Pero siempre hay un plan B. ¿Y si Scioli, haciendo uso de su facultad de fijar la fecha de la elección provincial, la convoca para -por ejemplo- el 31 de julio? En ese caso, sería imposible que unifique las primarias con la Nación, por lo que debería llamar a internas simultáneas para mayo.
De ese modo, el PJ bonaerense apostaría en día propio y exclusivo su propia suerte. La que, según la mayoría, no le importa a Kirchner, quien, con su declaración de «no importa un concejal más o menos», no hizo otra cosa que transmitir que está dispuesto a sacrificar a los demás.


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