1 de noviembre 2016 - 00:00

¿Adiós al sufragio secreto de S. Peña?

 La contundencia de los expertos, científicos e investigadores se da de bruces ahora contra las bancas de diputados y senadores en el Congreso. La implementación del voto electrónico, un avance tecnológico, como una paradoja atentaría contra varios de los enunciados que se esgrimen para imponerlo. Así dicen los especialistas de universidades estales y privadas. A una solicitada que firman departamentos de Informática de distintas facultades e institutos del Conicet (entre otros, Universidad Nacional de Córdoba; Dpto. de Computación, FCEyN, Universidad de Buenos Aires; Departamento de Ciencias de la Computación, Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura; Instituto UBA/Conicet de Investigación en Ciencias de la Computación) que dicen "no al voto electrónico" se sumó ayer la Universidad Austral. Con coincidencias, desde las universidades estatales en el apartado "Aun los sistemas más auditados del mundo tienen fallas" señalan que esos errores puden estar muchos años sin detectarse y que "en un sistema de votación, estas fallas podrían permitir adulterar los resultados (especialmente en elecciones reñidas) o identificar a los votantes". Agregan que se requiere bastante tiempo para auditar el software y el hardware involucrados en un sistema electoral, pero además se requiere "luego algún mecanismo electrónico que permita verificar que en cada cuarto oscuro tanto el software como el hardware se corresponden exactamente con el que ha sido auditado, ya que cualquier pequeño cambio podría alterar su comportamiento de forma maliciosa" y concluyen en que "este tipo de verificación resulta inviable en la práctica".

Impresora

Además los especialistas aseguraron que "cualquier máquina de votación, incluso una simple impresora, es un dispositivo programable que cuenta con memoria, lo que podría permitir múltiples mecanismos de identificación de votantes o adulteración de resultados, algo sobre lo que hay sobrada evidencia internacional".

Por su parte, entre otras consideraciones, Lucas Apa, ingeniero en informática de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral, remarcó, en sintonía con los expertos de las universidades estatales, que "el proyecto de ley actualmente en debate en el Congreso de la Nación pena con años de cárcel el estudio o análisis de estos sistemas para encontrar vulnerabilidades, paso sin el cual no es posible mejorar ninguna implementación. De ser aprobada esta ley, no se podrá investigar su funcionamiento".

Al convocar a firmar un pedido de no implementación del voto electrónico, los especialistas destacaron que "por estos motivos son sólo una minoría los países del mundo que utilizan dispositivos electrónicos en su sistema de votación, ya que la complejidad que tiene la tecnología por sí misma elimina la posibilidad de control que debería poder ejercer cualquier ciudadano" y finalizan diciendo que "en consecuencia, solicitamos al Congreso de la Nación que no autorice la utilización de equipamiento informático para emitir los sufragios".

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