12 de abril 2018 - 00:00

Admitió el Papa su “equivocación grave” al defender al obispo Barros

Explicó que en su viaje a ese país opinó por “falta de información veraz y equilibrada”. El prelado está denunciado de haber presenciado y consentido abusos sexuales.

Vértigo. Los sucesos que siguieron a su defensa del obispo chileno Juan Barros fueron un crescendo complejo para Francisco. Una investigación especial lo convenció de que actuó equivocadamente y con información falaz.
Vértigo. Los sucesos que siguieron a su defensa del obispo chileno Juan Barros fueron un crescendo complejo para Francisco. Una investigación especial lo convenció de que actuó equivocadamente y con información falaz.
Santiago - El papa Francisco reconoció ayer que tuvo "graves equivocaciones de valoración y percepción" en el caso de las denuncias por encubrimiento de abusos sexuales contra el obispo chileno Juan Barros, pidió "perdón" a quienes pudo haber ofendido al defenderlo y anunció que convocará al Vaticano a los obispos de ese país y a "representantes" de las víctimas, "sin prejuicios ni ideas preconcebidas".

"En lo que me toca, reconozco y así quiero que lo transmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada", aseguró el Pontífice en su carta, apuntando tal vez a su entorno más íntimo y al propio clero de Chile.

La nota recoge el análisis de la misión del fiscal vaticano Charles Scicluna, a quien envió a ese país en febrero para escuchar testimonios de víctimas de abusos.

Scicluna recogió durante varios días testimonios de quienes acusan al obispo Barros y a otros miembros del clero chileno de haber presuntamente presenciado y encubierto los abusos sexuales contra menores cometidos por Karadima, castigado en 2011 por la Santa Sede a un retiro de por vida de sus funciones.

Los encuentros se realizaron en la Nunciatura Apostólica en Santiago de Chile, hasta donde llegaron varios de los abusados por Karadima, como el médico James Hamilton y José Andrés Murillo, grupos de laicos que demandan la renuncia del obispo Barros, además de algunas personas que solicitaron encontrarse con él para denunciar delitos cometidos por sacerdotes.

Barros, de 61 años, es actualmente el obispo de la diócesis de Osorno, en el sur de Chile, designado por el propio papa Francisco en 2015.

El polémico caso cobró nueva relevancia después de que acompañara al papa Francisco en todas las misas que ofició en Chile, en el marco de la gira pastoral que realizó entre el 15 y el 18 de enero pasado. Además, el Pontífice lo defendió cuando una periodista le preguntó por su caso. "El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar. No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia, ¿está claro?", dijo, desatando una controversia internacional que opacó otras conclusiones de ese viaje.

"Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí y espero poder hacerlo personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas", agregó el papa argentino en la misiva divulgada ayer por el Vaticano, en la que se anuncia además que se reunirá con enviados de Hamilton, Murillo y Juan Carlos Cruz, los tres hombres que denunciaron a Barros de haber encubierto los abusos del párroco Fernando Karadima.

"Ahora, tras una lectura pausada de las actas de dicha misión especial, creo poder afirmar que los testimonios recogidos en ellas hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas, y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza", afirmó el Pontífice en el texto, tras recordar los 64 testimonios que recogió Scicluna.

Francisco adelantó que convocará al Vaticano a los obispos chilenos "para dialogar sobre las conclusiones de la mencionada visita y sus propias conclusiones".

"Escribo a ustedes, reunidos en la 115 asamblea plenaria, para solicitar humildemente vuestra colaboración y asistencia en las medidas que a corto, medio y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial en Chile, con el objetivo de reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia", continuó.

"He pensado en dicho encuentro como en un momento fraternal, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con el solo objetivo de hacer resplandecer la verdad en nuestras vidas", adelantó Jorge Bergoglio en la carta dada a conocer de manera simultánea en Chile y la Santa Sede.

Francisco, que no se refirió a ninguna resolución sobre el caso Barros, destacó además que se mantuvo la "confidencialidad" de la investigación y resaltó que "en ningún momento se ha cedido a la tentación de convertir esta delicada misión en un circo mediático".

Agencias AFP, DPA y ANSA

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