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AEA busca quórum para propuesta al Gobierno
Luis Pagani, Paolo Rocca
No sería lo único a lo que apuntará la entidad que encabeza Luis Pagani (Arcor): intentará sumar a sus filas a las dos figuras que todavía faltan en la galería de socios. Uno es Carlos Pedro Blaquier (Ledesma) quien -junto con Paolo Rocca, de Techint- es el «alma mater» de la Unión Industrial Argentina (UIA). El otro es Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar. Ambos se mantuvieron al margen de AEA desde su incepción en plena crisis de 2002 por cuestiones personales que hoy -ante esta nueva emergencia- serían dejadas de lado por estos empresarios.
«Efectivamente; esperamos que esta semana sea una de las más intensas en cuanto a contacto con organizaciones empresariales», reveló a este diario Jaime Campos, director ejecutivo de la entidad que ayer divulgó un documento con -según palabras del propio Campos- «lo que efectivamente piensan los empresarios de la situación argentina»
El contenido, dividido en doce capítulos y titulado «Movilizar las energías del sector privado», fue terminado de construir el jueves por la noche en el hotel Four Seasons.
Allí estuvieron todos: Pagani, Rocca, Aldo Roggio (Grupo Roggio), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Alfredo Coto; Eduardo Elsztain (IRSA), Héctor Magnetto (Grupo Clarín), Julio César Saguier (La Nación), Marcelo Argüelles (Laboratorios Sidus), y Sebastián Bagó, entre la treintena de hombres de negocios presentes.
«Cuando comenzó a elaborarse, la voluntad de AEA era darlo a conocer independientemente del resultado de la elección. O sea: ni lo hicimos ahora 'ad hoc' ni tampoco en previsión de una posible derrota electoral del Gobierno, sino para dar a conocer ideas que, creemos, son indispensables para recrear el clima de inversión en el país», agregó Campos.
El documento recoge las posturas que viene expresando AEA desde hace poco menos de un año, cuando sus socios más prominentes decidieron abandonar el perfil bajo que mantenían desde el inicio de la gestión de los Kirchner y asignarle a Campos un rol mucho más activo en el contacto con la sociedad.
Otros puntos contenidos en el documento, en cambio, responden más a la coyuntura, como el pedido de «diálogo entre la dirigencia política y la empresarial». En sentido inverso, pedidos de «fortalecimiento de las instituciones, previsibilidad de las reglas de juego, reconocer el sentido de la rentabilidad y libertad de precios en un sistema competitivo», ya habían sido hechos públicos en lo que va de 2009.
Además de esos puntos, también proponen una presión impositiva razonable, y estadísticas confiables (léase INDEC «deskirchnerizado»).
Retenciones
De cualquier manera, no será sencillo que los empresarios en su totalidad adhieran a una visión común. Por caso, el tema de las retenciones podría ser un punto de división en este frente. El lunes Héctor Méndez, presidente de la UIA, ya había afirmado que la cuestión de las retenciones no era algo de lo que debería ocuparse la central fabril (a pesar de tener opinión), sino el campo. En cambio AEA considera las retenciones como una cuestión central a discutir en la mesa del diálogo. «Temas como la ley de accidentes de trabajo, las paritarias, la devolución de las retenciones a las exportaciones, las licencias no automáticas de importación, son todos temas sectoriales que deberán ser encarados por cada cámara. AEA no es una entidad gremial, y por eso no tiene por qué ocupar una silla en el Consejo Económico Social; cada uno de nuestros miembros estará representado allí por su cámara, pero lo que planteamos en el documento es una visión más global del país».
¿Otra diferencia con la UIA? Méndez afirmó que no era tarea de ninguna entidad empresaria proponer un «plan económico»; y si bien el «paper» de AEA dista de serlo, también es un hecho que avanza en cuestiones estratégicas mucho más que los documentos de la UIA. «Estamos de acuerdo con que elaborar un plan económico es tarea del Gobierno, no de los empresarios. Lo nuestro es un aporte, ideas para pensar un país mejor», aclaró Campos.
Entonces, si AEA no estará en el CES (en caso de que alguna vez se lo convoque, funcione y sus resoluciones se apliquen) ¿cuál es el marco en el que planteará sus inquietudes? Seguramente apuntará a un rol parecido al que tienen sus organiza-ciones hermanas Business Round Table de Estados Unidos, Business Australia, Business New Zealand y una veintena de entidades similares, que reúnen a lo más granado (y poderoso) del empresariado de sus países. Por lo general, se trata de grupos de «lobby» parlamentario, pero también con contactos en el Poder Ejecutivo.


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