12 de enero 2009 - 00:00

Aerolíneas: los gremios, al poder

Julio Alak
Julio Alak
Una sección «business» repleta de familiares de los sindicalistas; un servicio de a bordo escaso y deficiente; falta total de «entretenimiento a bordo» (filmes, juegos, TV, etc.); maletas de la tripulación que salen a la cinta transportadora antes que las de los pasajeros y
-sobre todo- retrasos que llegan hasta las cinco horas. Hasta ahora, esas son las características de la «nueva Aerolíneas Argentinas», tomada por el Gobierno con la complicidad de varios de los gremios que agrupan a sus trabajadores.
Todo vendría a confirmar las presunciones más inquietantes de la reestatización de Aerolíneas: el abuso que harán de sus privilegios gremiales algunos empleados de la empresa, y que volverán a poner seriamente en peligro su viabilidad y su propio futuro, tal como sucedió en otras épocas en las que la aérea era propiedad del Estado.
El control efectivo de la empresa está en manos de APLA, el gremio de los pilotos de Aerolíneas, quienes, entre las «conquistas» que obtuvieron desde la expropiación de la aérea, «lograron» aumentos salariales superiores a los de los demás trabajadores, la gerencia operativa de la empresa y la asignación de un cuarto de apart hotel, un auto en alquiler y dos pasajes en business para cuando salgan al exterior a realizar algún curso. No sería de descartar que parte de quienes compartieron la cabina de «business» en el vuelo Miami-Ezeiza hayan sido pilotos y acompañantes regresando de alguna actualización...
En tanto, la expropiación (que en realidad es una confiscación) se concretó en lo formal el viernes, con la publicación de un decreto presidencial que dispuso que el Estado asuma el control y la propiedad de las acciones del grupo Aerolíneas; engloba a la línea de bandera, su «hermana» Austral, el courier Jet Paq, la empresa de logística Aerohandling y la agencia de turismo Optar.
La norma crea una Unidad Administrativa que contará con cuatro miembros; uno de ellos el (hasta el viernes) gerente general Julio Alak. La nómina se completa con el abogado Héctor García Cuerva (cuya actuación como interventor del Racing Club culminó en medio de duros cuestionamientos por quienes se postularon a sucederlo) y sus colegas Jorge Simeonoff (actual secretario de la Unidad de Renegociación de Contratos de Servicios Públicos) y Juan De Dios Cincunegui (un hombre de larga vinculación con el grupo que encabeza Eduardo Eurnekian).
Dudas
Sin embargo, las designaciones crearon no pocas dudas en tres de los cinco gremios que actúan en el mercado aerocomercial, que son AAA (auxiliares de a bordo), APA (personal de tierra) y UPSA (personal superior). Estas tres organizaciones, junto con APLA, le pidieron una reunión al ministro Julio De Vido para poner en claro cuáles serán sus incumbencias. «Si están para designar a los ejecutivos que manejarán la empresa, y éstos tienen experiencia en el negocio aerocomercial, estamos de acuerdo, pero si llegan para manejar la compañía, entonces vamos a oponernos», dijo a este diario una alta fuente gremial.
De la convocatoria quedó excluido APTA, el gremio de los mecánicos, que vive su propia interna: el ex secretario de Transporte Ricardo Cirielli retomó la conducción, pero está enfrentado con quien lo reemplazó mientras fue funcionario, Juan Pappalardo, a quien expulsó del sindicato. Cirielli tiene una excelente relación con De Vido y un viejo odio con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, que apoya a Pappalardo. En este bando está Jorge Pérez Tamayo, presidente de APLA y comandante de los vuelos presidenciales.
En este panorama, un dato no menor es que el decreto presidencial confirma la promesa oficial a los sindicatos: la entrega del 10% de las acciones del grupo al PPP (Programa de Propiedad Participada), en realidad un engaño: cuando el Gobierno decida la más que indispensable capitalización de la empresa, los trabajadores no podrán acompañarla con aportes de capital. Si, por caso, el Gobierno decidiera invertir en la compra de aeronaves o la modernización de sus sistemas, los empleados en su conjunto deberían aportar el 10% de lo que cueste esa inversión, algo absolutamente improbable como lo demuestra la historia de los PPP en todas las privatizadas.
Así las cosas, los gremios estarían por firmar un acuerdo salarial (no un pacto de «paz social») por el período marzo 08/marzo 09, por un total cercano al 19,5% (buena parte de ese porcentaje ya se pagó como adelantos). Pero el 1 de abril próximo volverán a sentarse con el Gobierno con la aspiración de «crear una escala salarial que integre lo que cobran los cinco gremios», reveló la fuente. Esto no será aceptado por los pilotos, siempre celosos de sus privilegios y tradicionalmente «superiores» a sus compañeros de cabina, maleteros y personal administrativo. Y, por supuesto, de la posibilidad de sentar en las cómodas poltronas de «business» a acompañantes cuyos viajes son pagados por los contribuyentes.

Dejá tu comentario