Berlín - El canciller Olaf Scholz anunció ayer una “nueva era” en las políticas exterior y de defensa alemanas, puesto que la invasión de Rusia a Ucrania obliga a la mayor economía de Europa a abandonar décadas de reticencia a potenciar su perfil militar.
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Alemania abandona la modestia e inicia una “nueva era” con la modernización de su Defensa
En 2022 destinará cerca de 113 mil millones de dólares en fortalecer las Fuerzas Armadas y planea destinar el 2% de su PBI anualmente al sector. El gobierno de Olaf Scholz también se comprometió a abandonar la dependencia energética.
Abrumada por la culpa durante la posguerra, Alemania siempre se ha movido de manera sigilosa y silenciosa en el escenario mundial respecto a los conflictos. Pero, en el marco de una sesión parlamentaria de emergencia, Scholz, quien había sido acusado de timorato respecto a la crisis ruso-ucraniana, destacó: “Con la invasión a Ucrania, ahora nos encontramos en una nueva era”.
Apenas horas después de que Alemania revocara repentinamente su prohibición de exportar armas letales a zonas en conflicto, al anunciar importantes envíos a Ucrania, Scholz reveló que en este 2022 se destinarán 100.000 millones de euros (casi 113.000 millones de dólares) a inversiones en sus fuerzas armadas.
Pero, tamaña inversión para la Bundeswehr debe quedar debidamente refrendada en la Constitución alemana, aclaró. La mayor economía de Europa también “en lo sucesivo, invertirá más del 2% de su PBI en defensa”, afirmó.
Este compromiso supera el 2% reclamado por la OTAN, dejando atrás años de inversiones insuficientes que pusieron a Alemania en la mira de sus aliados en la misma.
Las duras críticas lanzadas por el expresidente estadounidense, Donald Trump, contra la excanciller Angela Merkel por incumplir con los objetivos de la OTAN por parte de su país, enturbiaron largos años de relación transatlántica.
Pero, Scholz indicó que la decisión de Putin ha dejado bien claro que “Alemania deberá invertir mucho más en la seguridad del país”. “El objetivo es desarrollar un ejército poderoso, avanzado y que nos proteja de una manera fiable”, añadió.
De esta manera, Alemania está entregando a Ucrania 1.000 armas antitanque y 500 misiles tierra-aire de tipo “Stinger” sacados de las reservas de la Bundeswehr, quebrando su autoprohibición de exportar armamento letal a zonas en conflicto.
También asistirá a las tropas de la OTAN en el flanco este de Europa, lo que incluye enviar nuevos efectivos a Eslovaquia, señaló Scholz, quien también expresó estar dispuesto a integrarse a la defensa del espacio aéreo aliado desplegando misiles específicos.
Carencias
Víctima durante años de cierta ‘negligencia’ financiera, la Bundeswehr mostró sus carencias a instancias del comandante en jefe del ejército de tierra, teniente general Alfons Mais, el día en que Putin ordenó a sus tropas penetrar en Ucrania. “Las posibilidades que podemos ofrecerles a los políticos para que apoyen (a la OTAN) son muy limitadas”, escribió en una dura confesión en la red social LinkedIn.
La Bundeswehr “se encuentra casi vacía”, aseguró.
Tras la Guerra Fría, Alemania redujo sus tropas de 500.000 efectivos a unos 200.000 actualmente. En estos últimos años, los responsables de la defensa han hecho sonar frecuentemente la alarma respecto a los problemas de equipamiento del ejército, sobre el deterioro que afecta a aviones de combate, tanques, helicópteros y buques.
El oscuro pasado bélico de Alemania alimentó durante décadas una fuerte tradición pacifista que, ante la incursión rusa, sus críticos dicen que frisa en la ingenuidad.
Durante las semanas en que se fue gestando esta crisis, Alemania hizo oídos sordos en varias ocasiones a las súplicas de Kiev y sus aliados para que enviase armas a Ucrania. En cambio, otros países europeos con menos recursos sí lo han hecho.
La nación europea más poblada también fue acusada de anteponer sus intereses económicos y energéticos (en lo vinculado al gasoducto ‘Nord Stream 2’ para recibir gas ruso, que finalmente suspendió esta semana).
Pero Scholz se comprometió a lograr que Alemania abandone su dependencia de terceros para abastecerse de energía, destacando que la tensión actual en los mercados del sector demuestran claramente que el país necesita seguir adelante en la transición hacia las energías renovables. Como bien dijera el ministro de Economía, Robert Habeck: “El suministro de energía se ha convertido en un asunto de seguridad nacional”.
Agencia AFP


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