Alepo borra las huellas de la guerra e inicia su reconstrucción
Las autoridades comenzaron a trabajar para revertir las consecuencias de cuatro años de combates: deslocalización de la industria, interrupción de los servicios básicos y destrucción de su célebre casco antiguo.
Ruinas. La Gran Mezquita de Alepo, una de las construcciones más notables de la ciudad, antes y después de los combates.
Alepo - Um Fayez lleva dos años sin poder utilizar su lavarropas por falta de electricidad. Como todos los habitantes de Alepo, espera con impaciencia las obras de reconstrucción de la que era una de las ciudades más bellas de Siria antes de la guerra.
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"Lavamos a mano, pero el agua es muy fría. Ya no aguanto más", lamentó, sentada en la oscuridad frente a una pila de ropa sucia, en su casa del barrio de Furqan.
Tras cuatro años de combates y la evacuación de decenas de miles de rebeldes y civiles, el régimen anunció el 22 de diciembre la reconquista total de la segunda ciudad del país.
En la excapital económica del país, más del 50% de los edificios y de las infraestructuras quedaron parcial o totalmente destruidas. El conflicto provocó la deslocalización forzosa de la industria, arruinó el célebre casco antiguo, y privó a los habitantes de servicios básicos como la electricidad y el agua.
Los combates acabaron hace dos años con la principal central eléctrica de la zona, la de Sfire. En cada barrio hay generadores, enchufados a las casas mediante una maraña de cables. Pero cada día, se apagan a medianoche para ahorrar combustible.
Se van a construir nuevas líneas de alta tensión para traer electricidad desde la vecina provincia de Hama, aseguró un responsable del Ministerio de Electricidad. Las obras, que durarán entre seis meses y un año y medio, costarán más de 4.000 millones de libras sirias (ocho millones de dólares).
"Suministramos agua a menos del 20% de los barrios de Alepo. Antes de la crisis, alcanzábamos el 70%", lamentó Isa Korjé, mecánico jefe de la estación de bombeo de Suleiman al Halabi.
Alepo afronta un problema adicional: el agua le llega principalmente desde la presa del Éufrates, situada en la vecina provincia de Raqa y controlada por los yihadistas del Estado Islámico (EI).
"El grupo corta a menudo nuestro suministro", dijo el director del organismo encargado de la distribución de agua potable, Fajer Hamdo.
Pero la prioridad del Gobierno local es hacer desaparecer antes de fin de año la línea de demarcación que separa el sector oeste, en manos de las fuerzas gubernamentales, de los barrios orientales, que controlaban los rebeldes. Excavadoras llevan días trabajando para evitar que los habitantes tengan que escalar barricadas.
En el casco antiguo, famoso por albergar el mayor zoco cubierto del mundo y una imponente ciudadela, se está llevando a cabo una meticulosa labor de desescombro para comenzar su restauración.