Alfonsinismo intenta sobrevivir al mando

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Cumbres, reuniones secretas, plenarios; los radicales están dando rienda suelta por estos días a la máxima pasión partidaria: tejer la interna. Si no fuera por el vergonzoso resultado del 23 de octubre se diría que hasta parecen disfrutar de esta puja por colocar al sucesor de Ernesto Sanz en la presidencia del Comité Nacional.

Este fin de semana hubo retiro en Tandil, una reunión cumbre liderada por Ricardo Alfonsín, y el diputado nacional electo, Miguel Bazze (toda línea bonaerense). Junto con unos 200 dirigentes analizaron la situación del partido y hubo autocríticas obvias: «La sociedad no reconoce en el radicalismo condiciones para gobernar», dijo Bazze.

Curiosamente, el diputado electo cuestionó, además, el acuerdo entre Alfonsín y Francisco de Narváez en Buenos Aires, asegurando que «no dio los resultados esperados y que por el contrario generó más inconvenientes de lo imaginado». Extraño, cuando el MORENA, sector que impulsó la candidatura de Alfonsín, en ningún momento estuvo dispuesto a escuchar las críticas de quienes preveían que esa alianza terminaría en un desastre electoral.

Asistentes

En la cumbre de Tandil, armada con color local, estuvieron también el presidente de la Convención provincial, Mauricio Esponda; los intendentes Miguel Lunghi, Daniel Molina y Liliana Denot; y los legisladores Ricardo Jano y Carlos Fernández.

Allí se criticó también a la dirigencia «oportunista» que «unos meses antes de la elección apoyaban candidatos que proponían acordar con De Narváez y después criticaron para posicionarse en la interna».

Fue la preparación, sección por sección, como está haciendo el alfonsinismo, de las reuniones que arrancarán esta semana en la Capital Federal para entrar en la recta final hacia la reunión de Comité Nacional.

El miércoles, por ejemplo, habrá otra reunión del MORENA, en el Hotel Savoy. Allí se comenzará a articular la candidatura de Juan Manuel Casella como un presidente de «transición» del Comité Nacional hasta que se reforme la Carta Orgánica partidaria.

Esto significa que si no hay prórroga en el mandato de Sanz, y todo indica que no la habrá, el alfonsinismo intentará alargar los plazos con una transición hasta que en la Convención Nacional se debata la reforma a la Carta Orgánica que permita, entre otras cosas, la elección directa de un presidente partidario que, inclusive, no sea delegado al Comité Nacional.

Cuestionamientos

En esa categoría entra el santafesino Mario Barletta, respaldado por varios intendentes radicales que se reunieron la semana pasada en Tanti, Córdoba. El alfonsinismo no cierra aún públicamente su candidato y cuestiona tanto a Barletta, por estar «flojo de papeles», como a Sandra Rioboó, propuesta por el cobismo y a quien dan por expulsada tras su participación en una lista del Frente Amplio Progresista.

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