Roma (AFP) - La deficitaria aérea Alitalia quedó al borde de la quiebra tras el retiro oficial ayer de la última oferta de compra por parte de un consorcio de 18 empresarios italianos denominado CAI. La decisión fue tomada por unanimidad después de haber rechazado la contrapropuesta presentada por varios sindicatos de reanudar las negociaciones.
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Los nueve sindicatos del sector estaban divididos ante el plan de compra de la aérea, que pierde cerca de tres millones de euros al día. «La situación es dramática, estamos frente a un abismo», comentó el premier italiano, Silvio Berlusconi.
La decisión de los empresarios italianos supone la quiebra de la compañía, que emplea a más de 20.000 personas y pertenece en 49,9% al Estado italiano. La noticia de la retirada de la oferta fue recibida con aplausos por parte de un pequeño grupo de trabajadores del aeropuerto romano de Fiumicino, que se oponía a la venta al grupo italiano. «Mejor desempleados que comprados por ladrones», clamaban.
Tanto el gobierno italiano presidido por Berlusconi como los empresarios habían optado por una posición firme, advirtiendo que las condiciones no eran negociables. «No estamos comprando una joya, sino una compañía en crisis», recalcó la víspera Roberto Colaninno, presidente de CAI y director general de la firma de motos Piaggio. «La situación de Alitalia es mucho más dramática ahora. El mercado internacional no da tiempo para más negociaciones, las cuales fueron serias y lograron numerosos consensos», agregó.
Fracasos
El plan para salvar a Alitalia preveía el despido de más de 3.000 trabajadores; CAI pensaba adquirir sólo las actividades rentables para relanzar una aerolínea regional más pequeña. Todas las propuestas de compra de la compañía de aviación italiana, activa desde 1947 y en crisis desde hace unos diez años, fracasaron.
Para el ministro del Trabajo italiano, Maurizio Sacconi, la culpa de la ruptura es de la mayor central obrera del país, la CGIL, que apoyada por los sindicatos de pilotos y de asistentes de vuelo «optó por el obstruccionismo», dijo. El Estado italiano, que desembolsó cinco mil millones de euros en los últimos quince años para Alitalia, no puede emplear más fondos públicos para salvar la compañía, según disposiciones europeas. La deuda actual de Alitalia supera los 1.200 millones de euros.
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