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Allanada la fusión preelectoral de CGT
La fusión de la principal central obrera tiene como objetivo primario y casi único el mismo que la huelga, es decir, fijar condiciones tácitas al próximo Gobierno. Además de las organizaciones del transporte, protagonistas excluyentes de la medida de ayer, están llamados a participar del nuevo encuentro los "independientes" de la CGT oficialista, impulsores de la unidad desde ese espacio, así como los "gordos" de los grandes gremios de servicios y la Asociación Bancaria.
La gran diferencia respecto de anteriores convocatorias, y de hecho como distinción con los últimos años en el movimiento obrero, Hugo Moyano ya no será el principal árbitro de esa discusión interna. Llegará al encuentro con esa condición Roberto Fernández, del gremio de colectiveros (UTA), con otros sindicalistas de la actividad como Omar Maturano, de los maquinistas de trenes de La Fraternidad.
Anoche en el Gobierno reconocían la contundencia de la protesta. Y le asignaban a Fernández la responsabilidad central de ese impacto. El dirigente, que en 2014 exasperó a Moyano por sus movimientos pendulares, que implicaron haberse bajado a último momento de un paro en agosto y no llevar adelante otro a fin de año, pasó de ser un eterno ninguneado en el movimiento obrero a constituirse en el único garante por sí solo de una huelga a nivel nacional, al menos en términos de visibilidad y de complicaciones para el arribo de los asalariados a sus puestos de trabajo.
La próxima vidriera para el jefe de la UTA serán las paritarias. Aunque durante el verano amenazó con reclamar un aumento del 50%, terminó por acordar una modesta suma fija y no remunerativa de $ 5.000 a cuenta que se dividió en tres cuotas: 2.000 pesos en enero, y dos cuotas iguales de 1.500 pesos con los salarios de febrero y marzo. Como anticipó este diario, el gremio prevé elevar esas cifras y extender su pago hasta mitad de año, como método para eludir un acuerdo porcentual sin un horizonte definido acerca del comportamiento inflacionario.
Si bien el panorama de paritarias parece claro para la UTA y para los funcionarios, ambos prevén conflictos como consecuencia del renovado protagonismo de Fernández. Saben además que el resultado de esa negociación terminará por ser una pauta de referencia para los sindicatos ferroviarios -que también pactaron sumas fijas, pero hasta junio- y en definitiva para buena parte del gremialismo peronista, que prefiere diferir hasta la mitad del año sus paritarias.
En ese contexto, y con el colectivero como árbitro ineludible, los negociadores de las CGT, oficialista y opositora, preparan una cumbre secreta para mitad de este mes. Además de Moyano y los "independientes" de la central oficialista, José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) y Andrés Rodríguez (estatales de UPCN), se sumará en esta ocasión Guillermo Moser, el reemplazante del fallecido Oscar Lescano en Luz y Fuerza, quien ya tuvo encuentros a solas con el camionero. A partir de esos movimientos es más comprensible que un gremialista que se declara afín al Gobierno terminara por convocar a un paro de su organización para el 8 de abril en protesta por Ganancias y por la tercerización laboral en su sector. Pasos similares dio Sergio Palazzo, de La Bancaria, a quien lo une con Moyano su queja por Ganancias, su vocación por tener protagonismo en la fusión de la CGT y su pasión por Independiente. Mientras que entre los gestores también mencionan la posibilidad de incorporar a la cumbre a un dirigente de los mecánicos del Smata.


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