5 de agosto 2015 - 00:00

Allen: “¿Cómo voy a ser loco si soy de clase media?”

Woody Allen anunció ayer el rodaje de una nueva película, aún sin título, pocos días después de darle un extenso reportaje a la radio pública norteamericana NPR.
Woody Allen anunció ayer el rodaje de una nueva película, aún sin título, pocos días después de darle un extenso reportaje a la radio pública norteamericana NPR.
 Nueva York - Bruce Willis, Kristen Stewart y Jesse Eisenberg encabezarán el elenco de la próxima película de Woody Allen, un proyecto aún sin título (tal como lo hace habitualmente) que comenzará a rodar este mes en Nueva York y Los Angeles, según lo anunció ayer el propio cineasta. Junto a ellos, aparecerán Parker Posey -que vuelve a trabajar con él después de la aún no estrenada "Irrational Man"-, Black Lively, Jeannie Berlin, Corey Stoll y Ken Stott. La película representa el reencuentro en pantalla de Stewart y Eisenberg, que en 2009 ya protagonizaron juntos "Adventureland-Un verano memorable", y que este mes estrenarán la comedia de acción "American Ultra".

Stewart, de 25 años, ya ha filmado numerosos films, pero su fama se la debe a la saga "Crepúsculo". Este año recibió en Francia el premio César a la Mejor Actriz de Reparto por su papel en "Clouds of Sils Maria", en la que aparece junto a Juliette Binoche. Eisenberg fue candidato al Oscar por su interpretación de Mark Zuckerberg en "Red social" y ya trabajó con Allen en "A Roma con amor". Para el veterano Willis, esta película marca su debut junto al director neoyorquino, que por ahora no ha dado más detalles sobre el proyecto.

Woody Allen suele rodear con un manto de misterio no sólo sus películas hasta el momento de su estreno sino que también es parco en declaraciones sobre su vida privada (razones no le faltan, sobre todo por la serie de escándalos familiares en los que se ha visto envuelto a lo largo de su vida, desde su separación de Mia Farrow). Por eso mismo, y en el año en que cumplirá 80 (el próximo 1 de diciembre), un reportaje tan extenso como el que le dio cuatro días atrás a la radio pública norteamericana NPR se volvió punto de atracción de los medios internacionales. Entrevistado por el periodista Sam Fragoso, Allen discutió con él aspectos de su obra y también respondió algunas preguntas sobre su vida personal.

Como es habitual, la disconformidad con el resultado final de sus películas, para un perfeccionista como él, no estuvo ausente del diálogo. Allen considera que ser tan prolífico no es ninguna virtud: "un tipo como James Joyce escribió mucho menos que todo lo que pude hacer yo, pero su obra tiene una resonancia que va más allá del tiempo. Cuando empiezo a hacer una película, las expectativas que tengo para expresar lo que realmente quiero son enormes, aunque casi nunca llego a eso. Con 'Match Point' estuve bastante cerca, pero la meta nunca se alcanza. Uno siempre sueña con hacer 'Citizen Kane' o "Ladrones de bicicletas', pero eso no ocurre".

Ante la pregunta de Fragoso acerca de espaciar un poco su producción para concentrarse más en un proyecto, Allen rechazó de plano la posibilidad: "No serviría para nada", dijo. "Spielberg y Scorsese trabajan cada detalle hasta la madrugada y se toman el tiempo que sea. Yo no. A las seis de la tarde ya quiero ir a casa, cenar, mirar béisbol por televisión. Filmar no es la razón de mi existencia. Tampoco tengo el genio de los grandes. Cuando ves una película de Kurosawa, por ejemplo, y ves esos cien caballos alineados y perfectos a punto de entrar en combate, te das cuenta de que detrás de las cámaras hay un loco genial. Todo tiene que ser perfecto. Nada tan lejos de como soy yo".

Para Allen, la razón de la locura o de la normalidad tiene que ver con la formación: "¿Cómo voy a ser un loco si soy de clase media? Me levanto a la mañana, tomo el desayuno a la hora que corresponde, llevo a los chicos a la escuela, hago gimnasia en la cinta, toco el clarinete, salgo a pasear con mi mujer casi siempre por los mismos lugares. No puedo sentarme en la silla de director y hacerme el loco. No me lo creería nadie".

Chispeante hasta para describir esa sensación de estar haciendo un trabajo creativo pero según estándares rutinarios, Allen ahondó un poco más la definición de su oficio: "Mire, hacer cine es una forma placentera de ganarse la vida. Me gusta. Pero del mismo modo que me gusta estar con mi familia o hacer música: no llegó a las alturas del éxtasis. No soy Samuel Taylor Coleridge. Me levanto a las 7 de la mañana, voy al set, y allí están Scarlett Johansson o Emma Stone. A muchísima gente no le pasa lo mismo. Pero no me revuelco por el piso ni me hundo en heroína".

La broma le dio pie al periodista de NPR a preguntarle si alguna vez había consumido drogas, lo cual Allen negó de cuajo: "Nunca. Ni siquiera le di una pitada a un porro. La gente suele preguntarme si nunca tuve esa curiosidad. Y no, no la tengo porque no soy una persona curiosa. Tampoco me interesa viajar. Viajo porque a mi mujer le gusta, pero a mí no me interesa conocer otros lugares. Siempre voy a los mismos restoranes, y cuando ella me pide conocer alguno nuevo le doy el gusto, pero un poco a desgano. Yo comí en Elaine's de Nueva York, hasta que lo cerraron, los siete días de la semana durante diez o doce años. Son muchas las cosas que no me llaman la atención. La tecnología por ejemplo. No tengo computadora".

La muerte, tema presente en la obra de Allen durante años (que trató tantas veces a través, por ejemplo, de las parodias a la obra de Ingmar Bergman y el personaje del caballero y la Parca de "El séptimo sello") no faltó de la charla. El periodista no fue demasiado eufemístico para interrogarlo, cuando le preguntó cómo la pensaba ahora, a los casi 80 años. "La angustia no desaparece nunca. No es peor ni está más atenuada por una aceptación budista. Es la misma angustia de siempre. Si uno se despierta en medio de la noche, a los 20 años, con la conciencia de la extinción personal, esa angustia es idéntica a los 60 o a los 80. Uno se empeña desesperadamente en que eso no sea así, no sé por qué razones, pero uno lucha por vivir. Sería mucho mejor que la historia de la vida fuera de otra manera, pero no lo es."

Psicoanalizado desde su juventud, Allen reconoce ahora que no siempre fue paciente permanente ("entraba y salía") y que el análisis no lo ayudó todo lo que hubiera querido. "Es gracioso. Una vez llevé mi clarinete a arreglar y el tipo se tomó dos semanas para ponerlo a punto, con nuevas almohadillas, todo. Cuando lo fui a buscar le pregunté si ahora iba a sonar mejor, y me dijo que sí, que sonaría mejor, pero no como yo quisiera. Bueno, con el análisis pasa lo mismo."

El amor, otro de sus temas constantes, llevó a Fragoso a preguntarle si él creía en la frase dicha por Annie Hall en el film homónimo, acerca de si el amor "siempre se apaga". "Casi siempre", acordó. "A veces alguien tiene suerte y encuentra una relación duradera, que tal vez dure toda la vida. Pero se apaga. Las relaciones son lo más complicado del mundo. Mucha gente dice que si uno quiere tener una buena relación hay que trabajarla. Pero, vamos, el resto de las cosas que uno ama no debe ser trabajado. A mí me encanta la música y no tengo que trabajar ese amor. Me gusta y punto. El tipo al que le gusta salir con su bote los fines de semana no anda diciendo: 'Oh, tengo que trabajar esto'. En cambio, si uno tiene que trabajar una relación para que no se apague, hay algo que no funciona. No en esa relación particular, sino en las relaciones en general".

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