El momento de los grow shops, un negocio sin techo

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El consumo en las tiendas de cultivo aumentó exponencialmente. Un nicho de mercado que no estaba explotado y hoy atraviesa un gran presente, potenciado por la pandemia.

La industria del cannabis avanza vertiginosamente en la Argentina.

Con la autorización del auto cultivo para fines medicinales y la reciente implementación del registro del Reprocann para cultivadores y usuarios de cannabis medicinal por parte del Ministerio de Salud, el negocio de los grow shops crecerá de manera exponencial.

Hemp dialogó con algunos de los principales actores del sector para conocer cómo atravesaron la pandemia, cuánto creció la venta de insumos, cuáles son las expectativas en relación al nuevo marco regulatorio productivo del cannabis y qué oportunidades se abren con la puesta en marcha del Reprocann, entre otros temas de interés.

Hoy, hasta que se amplíen los usos del cannabis existen dos universos: el del autocultivo, más minorista, y por otro lado, el de la gran industria y la producción para la industria farmacéutica.

Así lo explica Pablo Fazio, presidente de la Cámara Argentina de Cannabis: “La oportunidad que tenemos actualmente está establecida por la Ley 27.350 y su reglamentación. Podemos dividirla en dos grandes grupos, por un lado todo lo relacionado a la producción para el abastecimiento al mercado legal del cannabis medicinal en Argentina. Hoy no hay cultivos para proveerla, con lo cual hay varias posibilidades, como el de la producción de materia prima para su posterior procesamiento, extracción y fabricación de derivados, así como APIs (principio activo) para proveer a droguerías y farmacéuticas, o bien el desarrollo de producto terminado para ser vendido al público”, cuenta Fazio.

“Después hay muchas otras oportunidades que rodean a la producción primaria que tienen que ver con la distribución, servicios profesionales, consultorías, tecnologías aplicadas, etc que se ven involucradas en toda esta cadena productiva. El otro gran grupo tiene que ver la puesta en marcha del Reprocann y la legalización del autocultivo, lo que va a permitir tener cultivos pequeños, de hasta 6 metros cuadrados. Eso va a traer aparejado el aumento del consumo de insumos como pueden ser fertilizantes, macetas, sistemas de riego, nutrientes, etc. que se comercializan a través de los grow shops”, continúa.

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Industria y pandemia

Al igual que en el resto de las industrias, los primeros meses de la pandemia fueron de incertidumbre y casi nulo movimiento. Sin embargo, en cuanto el Gobierno comenzó a quitar algunas restricciones al comercio, hubo un crecimiento exponencial en la demanda de los productos para cultivo. “Esto se debe a una combinación de diversos factores: 1) La cuarentena generó un exceso de tiempo libre en la gente, quienes aprovecharon para incursionar en el mundo del cultivo o para perfeccionar sus cultivos ya existentes. 2) Muchas personas aprovecharon las bondades del cannabis para afrontar de una manera más amena el encierro y la monotonía de la cuarentena; siendo el autocultivo la única manera de conseguir dicho cannabis. 3) Lamentablemente una gran parte de la población argentina perdió su fuente de ingresos en la cuarentena y los cultivadores no fueron la excepción, por ese motivo muchos aprovecharon su know how en cultivo y comenzaron emprendimientos online de venta de insumos para cannabis”, sostiene Román Ignacio Petreniuk, director general de Bellavita Cultivos.

“Mucha gente comenzó con autocultivos debido a la situación pandémica que provocó la cuarentena”, agrega Gerardo Metilli, socio fundador y asesor de cultivos en Serena Grow Club, una empresa que nace en el sur de la ciudad de Mar del Plata como una propuesta integral para la comunidad cannábica local y regional. Además de ser una tienda de cultivo, cuenta con un sistema de membresías que le permite al socio acceder a beneficios como charlas, talleres, armado y puesta en marcha del cuarto de cultivo, acceso a asesorías on line y presencial, etc...

“En nuestro caso las ventas se cuadruplicaron desde el comienzo de la pandemia. Claramente el desmitificar tabúes sobre la planta y los avances en la legislación también fomentaron este crecimiento”, acota Metilli. “Algunos productos triplicaron su rotación, especialmente los de cultivo indoor (carpas, luces, accesorios). Por otro lado, estimamos que nacieron más de 100 pymes entre grow shops, fabricantes y marcas. Creemos que la cuarentena aceleró varios años la curva de crecimiento del mercado”, amplía Petreniuk.

Juan Sandoval y Facundo Rodríguez, socios de Madre Tierra, un grow shop ubicado en Tigre, coincide en que “la industria creció a un ritmo inesperado. Fue un desafío ya que la demanda agotó los recursos y fueron meses que tuvimos que reinventarnos, tanto grows, como distribuidores y productores”.

Distinto opina Leandro Mussini, dueño de Sannabis Growshop, pioneros en la ciudad de Rosario. “Nosotros no tuvimos un incremento de ventas con respecto a 2019, los horarios reducidos y la poca circulación que hubo durante los meses de confinamiento tuvieron que ver. En nuestro caso hicimos pocas ventas por internet pero por una cuestión interna”.

Puertas que abre el nuevo marco regulatorio

Las expectativas en relación al nuevo marco regulatorio productivo del cannabis son altas. “La producción de cannabis a escala industrial y medicinal trae una serie de oportunidades económicas para el país, tales como la creación de nuevas fuentes de empleo, el nacimiento de nuevos mercados para los pequeños y medianos productores, la exportación de materia prima y productos elaborados; y el desarrollo de una industria que sume valor agregado a la producción. Por estas razones, esperamos que el marco regulatorio abra el juego a todos los proyectos privados que deseen invertir y producir cannabis en el país, sin limitaciones”, explica Petreniuk.

Bellavita Cultivos actualmente trabaja en el desarrollo de nuevas tecnologías de cultivo e investiga, junto con CONICET y universidades del sector, los distintos métodos de producción que aplican al cannabis.

Para Mussini, “el nuevo marco regulatorio productivo puede ser una oportunidad para los fabricantes e importadores de insumos de cultivo. Siempre que los proyectos que vayan apareciendo elijan abastecerse de algún eslabón del rubro de los grows, puede representar un buen esquema de negocios. También sería interesante a futuro que se nos permita vender derivados medicinales y productos de cáñamo a las tiendas. Básicamente ser proveedores de insumos. Pero es muy probable que los proyectos vayan directo a los fabricantes más que a distribuidores o minoristas”.

Respecto a las medidas que quisieran que se contemplen a nivel de la reglamentación de la actividad, Petreniuk considera de vital importancia “que se reglamente la libre participación de todo el sector privado, asegurando una distribución heterogénea de los proyectos de producción. También buscamos la implementación de una serie de medidas que apoyen y acompañen a los pequeños productores para que puedan reconvertir sus cultivos al cannabis, generando así nuevas oportunidades económicas. Y por otro lado incentivos para las pymes, quienes podrán desarrollar una industria alrededor del cannabis, produciendo valor agregado al cultivo”.

Metilli expresa: “Quisiéramos poder expender semillas y en un futuro, con todos los controles de calidad pertinentes, funcionar como dispensarios. Queremos ser un nexo entre la industria y las personas, para ello es fundamental conectar bancos de semillas nacionales e internacionales con cultivadores, como así productores en general con consumidores. Apuntamos a una suerte de almacén integral donde se venda todo lo relacionado a la planta desde sus inicios hasta las miles de forma de consumo final”.

Sandoval y Rodríguez, en tanto, coinciden que “lo más importante es que se considere a los growshop como categoría individual dentro de la industria cannabica, es decir, dejarnos inscribir correctamente en AFIP, poder formar un gremio de trabajadores del cannabis, etc”.

Por último, Mussini admite que “en lo personal no tengo problemas en trabajar bajo varios rubros que abarquen lo que uno vende aunque no sean grow shop específicamente. Por supuesto que ser reconocidos oficialmente puede simplificar las cosas a la hora de habilitar un negocio o para evitar allanamientos arbitrarios tan solo por tener gráfica cannabica como decorado. Sería interesante que se contemple que en su mayoría se trata de pymes y tiendas minoristas que abastecen consumos terapéuticos y personales y que no se planteen obstáculos o tasas más altas para habilitar comercios solo por formar parte de algo que durante años estuvo erróneamente perseguido”.

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Oportunidades post Reprocann

La puesta en marcha del Reprocann, según los especialistas, es el primer paso para garantizar un libre acceso al cannabis medicinal. Además, la autorización del autocultivo y el cultivo solidario, permitirá a los cultivadores experimentar con producciones de mayor tamaño, aumentando así su conocimiento y experiencia en la materia. “Dicho know how será muy requerido en la incipiente industria del cannabis”, opina el director de Bellavita Cultivos.

Para Metilli, “las oportunidades son infinitas. Se siguen derrumbando las demonizaciones sobre la planta de cannabis y esto la torna aún más masiva de lo que era, también la socializa, llevándola a un lugar de cierta normalidad, lo que facilita gran parte de nuestro trabajo. Habernos sacado ciertos estigmas nos permite desarrollar nuestra actividad en otros términos. A su vez, las autorizaciones de cultivo van a hacer crecer fuertemente el comercio de insumos pero como aún no hay permisos extendidos ni está muy claro cómo es el trámite, todavía no vimos avances en nuestro local respecto al Reprocann, sí mucha gente ansiosa por anotarse y con muchas dudas respecto a cómo hacerlo”.

Sandoval Facundo Rodríguez van más allá, al sostener que “todavía falta mucho. Nosotros deseamos la legalidad total, es intolerable que a esta altura siga habiendo presos por plantar, ya sea para uso medicinal o recreativo”.

“La puesta en marcha del Reprocann puede significar un salto cuantitativo en las ventas de las tiendas de cultivo, mucho más que la nueva ley del ministerio de producción. Esto va a sumar muchos más cultivos caseros, además de traer a la legalidad a aquellos ya existentes para fines medicinales. Y más aún en los casos de cultivos solidarios o colectivos, ya que por la pequeña escala es mucho más probable que ese sector adquiera sus insumos en tiendas minoristas. También es importante porque implica una regulación de la actividad en los hechos, ya que al permitirse el autocultivo medicinal, es lógico que los materiales se consigan en tiendas especializadas”, cierra Mussini.

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