Incluye empresas públicas, aeropuertos y autopistas. El objetivo es recaudar u$s14.000 M. También ofrece una reserva amazónica.
Brasilia - El Gobierno brasileño puso ayer a disposición del sector privado 57 activos entre empresas públicas, terminales aeroportuarias, líneas eléctricas y autopistas con los que espera recaudar cerca de u$s14.000 millones y reducir el abultado agujero en las cuentas públicas del país.
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El nuevo plan del Ejecutivo del presidente Michel Temer incluye la privatización y concesión de 14 aeropuertos, la mayoría en las zonas nordeste y centro-oeste del país, 15 terminales portuarias y 11 lotes de líneas de transmisión eléctrica, además de importantes empresas estatales, incluida la ya anunciada Eletrobras.
Entre las nuevas propuestas está el aeropuerto de Congonhas, en Sao Paulo, que es el segundo mayor del país en número de pasajeros; la Casa de la Moneda, entidad encargada de la impresión de los billetes de la moneda brasileña y los pasaportes; y Lotex, encargada de la venta de lotería y apuestas, entre otras.
También en el sector aéreo, el Gobierno pretende vender la participación accionarial del 49 % de la Empresa Brasileña de Infraestructura Aeroportuaria (Infraero) en los aeropuertos de Guarulhos (Sao Paulo), Confins (Belo Horizonte), Brasilia y Galeao (Río de Janeiro).
La puesta en marcha de esta nueva fase fue decidida ayer en una reunión del Consejo del Programa de Asociaciones en Inversiones (PPI) de la Presidencia, un órgano multiministerial que es el que decide cómo se realizan los procesos de privatización de estatales brasileñas y las concesiones a la iniciativa privada.
El ministro de la Secretaría de la Presidencia de Brasil, Wellington Moreira Franco, subrayó en una rueda de prensa que el objetivo con este nuevo paquete es generar empleo y "también garantizar la calidad del servicio prestado".
Los u$s14.000 millones que el Gobierno espera recaudar a partir de este año con el nuevo plan también servirán para reducir el enorme déficit en las cuentas públicas de Brasil, que en palabras del propio Temer es "asustador".
El Gobierno, además, abrió una enorme reserva natural amazónica -que se estima tiene yacimientos de cobre y oro, entre otros metales- para la explotación por parte de la minería privada, según un decreto publicado ayer en el boletín oficial. La iniciativa era barajada desde comienzos de año como parte de las medidas que impulsa el Gobierno para intentar reanimar la maltrecha economía del gigante brasileño.
La estrategia de privatizaciones y concesiones es uno de los pilares de la agenda del mandatario, ya que a poco de asumir el cargo anunció la apertura al capital nacional y extranjero de una treintena de activos con los que reducir el tamaño del estado brasileño.
Esta medida ha venido complementada con una serie de reformas que incluyen un severo ajuste fiscal y recortes en los gastos del presupuesto anual para, según el Gobierno, superar la crisis que atraviesa.
La economía brasileña se retrajo un 3,8 % en 2015, su peor resultado en 25 años, y un 3,6 % en 2016, con lo que completó dos años seguidos de crecimiento negativo, algo que no ocurría desde la década de 1930.
Sin embargo, la menor recaudación y la rebaja en las perspectivas de crecimiento por parte del mercado financiero, que proyecta una leve expansión del PBI de menos del 0,34 % para 2017, han obligado al Gobierno a un ajuste mayor .
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